Centro de Estudios Wilhelm Reich

CENTRO DE ESTUDIOS WILHELM REICH. Buenos Aires. Argentina

sábado, 12 de julio de 2014

SANDOR FERENCZI- WILHELM REICH

  
   

S. Ferenczi y W. Reich fueron unos analistas excepcionales, paradigmáticos y nada convencionales. Ferenczi jugó un papel heroico detrás de Freud y Reich arriesgó su futuro en la IPA para seguir firme en sus convicciones: el análisis del carácter y llevar al psicoanálisis a las clases más desfavorecidas de la sociedad a través del Ambulatorium de Viena (Freud´s Free Clinic). El artículo profundiza en la personalidad total del analista y sus “errores” desde un enfoque de la Tavistock Clinic, en particular con Dr. E. Ezriel. A través de las cartas de Sigmund Freud a Wilhelm Reich, en las que Ferenczi jugó un papel importante en la relación, podemos observar ahora la totalidad de la escena psicoanalítica vienesa (1923-1930) desde una perspectiva más empática y relacional



S. Ferenczi and W. Reich were exceptional, paradigmatic and unconventional analysts. Ferenczi achieved and played and heroic role following Freud, and Reich had put at stake his future at the IPA in order to keep a tough stance according to his own convictions: character analysis and reaching society’s most disadvantaged classes through psychoanalysis in Freud’s Free Clinic: the Vienna Psychoanalytic Polyclinic (Ambulatorium). This article goes in depth into analyst’s full personality and his “errors” in the clinical setting from Tavistock Clinic’s approach in particular with Dr. H. Ezriel. By means of the study of the letters of Sigmund Freud to Wilhelm Reich, in which Ferenczi played an important role, we can now observe the psychoanalytic Viennese scene (1923-1930) from a very empathetic and relational point of view.



Existe un interés creciente entre las nuevas generaciones de psicoanalistas por la figura y obra de Sandor Ferenczi (1873-1933) Parecería que todos tratamos de colocarle en un lugar insigne en la historia del psicoanálisis. En este artículo voy a referirme primero a la huella que dejó en la Tavistock Clinic a través de sus analizados húngaros que emigraron a Londres, en particular a M. Balint y a H.Ezrriel. Después me referiré a las cartas de Sigmund Freud a Wilhelm Reich, recientemente “desclasificadas”según la terminología actual y que pueden estudiarse en los Archivos de “The Wilhelm Reich Infand Trust” (www.wilhelmreichtrust.org) y a aspectos de su biografía todavía inéditos en España y el papel que jugó Ferenczi en esta relación.

Rabindranath Tagore dijo: “Si cerramos la puerta a todos los errores, la verdad se quedara fuera”.

Su artículo “Confusión de lenguas entre los adultos y el niño. El lenguaje de la ternura y de la pasión” (1933) resultó ser un muy polémico. Se le pidió que no presentara su trabajo al Congreso de Wiesbaden en 1932. El director detrás de la escena era E. Jones, analizado y amigo de Ferenczi en la superficie, pero en realidad afirmándose en la necesidad de silenciar el trabajo. Jones escribió una carta a Ferenczi, expresándole su interés por publicar la traducción del artículo al inglés, indicando que, en realidad, ya lo había traducido y más adelante escribió otra carta a Freud señalándole que no deseaba publicarlo por miedo a que podía desacreditar al psicoanálisis. El asunto es muy clarificador si observamos muy de cerca a Jones, que nos recuerda la forma cómo trató a Wilhelm Reich en su biografía “oficial” de Freud, y que dio una versión totalmente distorsionada de la exclusión de Reich de la IPA en el Congreso de Lucerna en 1934.De todas maneras, el artículo de Ferenczi no salió a la luz pública en inglés hasta 1949, diecisiete años más tarde, traducido por su analizado Michael Balint (C. Frigola 1988 y 2004 y N. Daurella 2012)

En su libro Charakteranalyse (1933), Reich incluyó un artículo muy bien documentado clínicamente sobre masoquismo (1932) que refutaba la teoría del instinto de muerte y la hipótesis de un masoquismo primario, pero que no negaba la “Strafbeduerfnis” (el sentimiento de culpa inconsciente). Este artículo causó una gran controversia como el de Ferenczi. Freud, como director del Internationaler Zeitschrift zur Psychoanalyse tuvo muchos reparos en publicarlo. Accedió a ello solo a condición de agregar una nota, en la cual se diría que Reich había escrito el artículo “al servicio del marxismo”. Por entonces, Freud que era afín al partido socialdemócrata austriaco y Winston Churchill pensaban que los marxistas alemanes (más de un millón de afiliados al partido comunista alemán) eran más peligrosos que los nazis. Qué grave error. Como señala Teodore Wolfe – el traductor de los libros alemanes de Reich al inglés- los analistas progresistas de Berlín se opusieron a este desatino y pactaron otro procedimiento. El artículo se publicaría junto con una réplica. Réplica de S. Bemfeld que con sus 30 páginas no se ocupa del masoquismo en manera alguna, sino de las contribuciones de Reich al marxismo.

Esta controversia todavía seguía en 1986. La Dra Lore Reich Rubin- una analista kleiniana de Nueva York y miembro de la IPA, que es la hija menor de W. Reich y de Annie Reich Pink- fue invitada por la American Psychoanalytic Assotiation a dar una conferencia sobre los hijos de los psicoanalistas vieneses que emigraron a EUA (W. Reich, Bemfeld, E. Kris, etc.,) Allí dijo, entre otras cosas, que Waelder no quiso publicar el artículo sobre masoquismo que escribió su padre porque refutaba la teoría del instinto de muerte. Cuando hubo terminado, un analista de Philadelphia llamado Gutmacher- un estudiante de Waelder- se levantó y dijo.”Creo que usted se ha dejado algo”. Lore Reich contestó: “Qué”. “Que Wilhelm Reich estaba loco. Esto es lo que se ha dejado”. La atmosfera emocional de la conferencia era la siguiente: “W. Reich estaba loco, ¿verdad? Tuvo la osadía de “cuestionar” la teoría del instinto de muerte en vida de Freud y fue excluido de la IPA por ello, como el Job de la Biblia. Qué lástima, con lo brillante que era “. (L. Reich Rubin 1997 y C. Frigola 2004)

En la biografía “oficial”de S. Freud que escribió Jones dice que Reich se dio de baja de la IPA a petición propia en 1934. Sabiendo que su exclusión fue “orquestada”desde Londres por el mismo es un detalle de poco “fair play”. A finales de 1933 Anna Freud escribió a Jones diciéndole que su padre estaba muy preocupado con Reich, a raíz de la publicación en Alemania del libro Psicología de Masas del Fascismo. Poco después de subir Hitler al poder, el mismo Freud escribió a Eitingon, que dirigía el Instituto Psicoanalítico de Berlín, para que tratara de convencer a Reich a que renunciara a ser miembro del Instituto para no comprometerles en Viena. Por aquella época los nazis estaban persiguiendo a los judíos y Reich estaba en la lista negra de la Gestapo. Reich, por cortesía hacia Eitingon, aceptó la renuncia al Instituto de Berlín.

 A finales de verano de 1934, Reich llegó desde Dinamarca donde residía, ya que la Gestapo le estaba pisando los talones en Berlín, al Congreso de Lucerna. Por entonces Anna Freud era del Comité ejecutivo y Jones presidente de la IPA, quienes le dijeron que al no ser miembro del Instituto de Berlín, no era miembro de la IPA, y por lo tanto, no podía presentar su ponencia como miembro. Lo haría como invitado. Añadieron que si se afiliara a otro Instituto europeo, entonces seria admitido de nuevo. Un año después, Reich se trasladó a vivir a Noruega y se inscribió en la Organización Psicoanalítica de Oslo, en la que permaneció varios años. Muchos candidatos y analistas judíos también emigraron y Reich pronto se vio rodeado de estudiantes y colegas (Ola. Raknes, O. Fenichel, Nic Haal, H. Schhelderup, G. Gero, etc. Pero cuando Reich, ya dentro de la Sociedad Psicoanalítica Noruega pidió entrar en la IPA de nuevo, los del Comité Ejecutivo no lo autorizaron, por lo que Reich no pudo volver a ser miembro de la IPA nunca más. La razón profunda de su exclusión sigue siendo todavía un misterio. En septiembre de 1939, Reich abandonó Noruega y emigró a EUA y se instaló en Nueva York. Tenía un contrato como profesor en la New School for Social Research.

Otto Fenichel describió con todo detalle la exclusión de su colega y amigo en su “Rundbriefe” Estas Newsletters (1934-1945) han permanecido inéditas en poder de la familia de W. Reich hasta que su hija, Lore Reich las publicó en Alemania en 1997 ya que no quiso darlas a los Archivos S. Freud de la Librería del Congreso de EUA, que por entonces estaban cerradas al público. Se trata de 119 cartas que Fenichel envió a Anne Reich Pink (la primera mujer de Reich) y a otros colegas judíos vieneses y berlineses que emigraron a EUA para crear un lazo de unión entre ellos. (L. Reich Rubin 1997) y O. Fenichel 1998)[1].

La exclusión de Wilhelm Reich de la IPA fue una experiencia traumática y devastadora para muchos analistas americanos y europeos que estaban formándose con él. George Gero, un médico húngaro se puso a llorar cuando Sandor Rado le dijo que tendría que escoger entre Reich o la IPA. Y en un primer momento, Gero dejó Berlín y se instaló en Dinamarca cerca de Reich. (E. Siersted 1993) [2].

 El 31 de agosto de 1934, Reich asistió al Congreso de la IPA en Lucerna para presentar su último trabajo “Contacto psíquico y estremecimiento vegetativo” por última vez:

“Mis queridos colegas,

habiendo sido un miembro de la IPA durante catorce años, les voy hablar ahora por primera vez como un invitado al congreso. Hace un año, el Comité Ejecutivo de la sección alemana de la organización decidió excluirme; ni yo mismo, ni el Comité Ejecutivo de la IPA había oído esto antes, tan solo hace cuatro días. Ya que el Comité Ejecutivo alemán aprobó mi exclusión, ahora me enfrento a la extraña tarea de presentar, como un no miembro, un informe detallado al congreso respecto a mi actual estatus y mi posición científica. Es costumbre que una exclusión de la una organización de esta naturaleza sea cumplida o que sea aceptada con protesta, con un mutuo repudio u otro tipo de conducta estéril.

Ya que la inmensa mayoría de los aquí presentes no comprenden mi exclusión, ya que, ni mis puntos de vista científicos, ni mis convicciones políticas, ni las sugerencias de los aquí responsables no me han revelado nada respecto a esta acción, pienso que puedo servir mejor a la causa de la investigación psicoanalítica si trato de exponer el fondo de estas diferencias. Con frecuencia he tenido que hacer esto en el pasado en varias aéreas, pero, creo, que los trabajos presentados en este congreso han comprobado, como nunca anteriormente lo habían hecho, la brecha entre dos tendencias irreconciliables, que descubrí hace ahora ocho años y que actualmente se han convertido en infranqueables; existen de hecho y mi exclusión significa simplemente que una de estas tendencias es la actual responsable del mundo del psicoanálisis. Probablemente ustedes ya se habrán dado cuenta de que me estoy refiriendo aquí a la brecha entre los representantes de la teoría del instinto de muerte y los teóricos de la teoría de la libido.

En este punto, no es mi deseo entrar en más detalle en las diferencias fundamentales. Por el contrario, trataré de demostrar la dirección de mi consistente ocupación científica en los problemas concernientes a la teoría de la libido que me ha tomado…” (W. Reich 1994). La traducción es mía. (Frigola 2011) [3]

Reich había ya discutido personalmente con Freud el tema del masoquismo primario y la reacción terapéutica negativa.

“Freud me dijo explícitamente: Siga adelante tranquilamente con su labor clínica. Lo que he dicho aquí (el instinto de muerte) es tan solo una hipótesis. Puede que se realice y puede que no se realice. No es fundamentalmente importante para la estructura del psicoanálisis” (Reich 1970).

En este momento Freud todavía abrigaba la esperanza de que Eros“wird eine Anstrengung machen in das Unbehagen” (Realizara un esfuerzo dentro del Malestar).

La huella de Ferenczi en la Tavistock Clinic: Aspectos humanos del analista. Mi relación con Henry Ezrriel

En la década de los setenta residí en Londres estudiando en la Tavistock Clinic, en el Institute of Group Analysis y en el Institute of Psychoanalysis. Con J.L. Rodríguez de la Sierra éramos los únicos psiquiatras españoles jóvenes que estábamos formándonos allí. Además de Freud, los dos compartíamos un interés común: la cultura del cuerpo. El iba a clases de ballet clásico en una academia cerca del Covent Garden y yo aprendía yoga y Tai Chi con Arthur Balaskas y estaba en tratamiento con la Dra. Eva Reich que observaba en el análisis del carácter las expresiones emocionales de mis traumas infantiles.

Actualmente el Dr. Rodríguez de la Sierra es un analista didacta, editor de Child Analysis Today que trabaja en la London Clinic of Psychoanalysis. Su personalidad integral -su carácter- le ha permitido entrevistar y conversar en el Instituto Psicoanalítico de Londres con bailarinas de renombre internacional, como el caso de Loipa Araújo a raíz del film de D. Aronofsky El Cisne Negro (2010) o con nuestra bailarina más famosa de The Royal Ballet: Tamara Rojo.

Para Rodríguez de la Sierra, el ballet clásico –que él conoce muy bien y lo sigue practicando-es el arte de la coreografía de dos cuerpos en movimiento, en la misma medida que el psicoanálisis es el arte de la coreografía de dos mentes que están inter-actuando.

“Una bailarina nunca alcanza el limite, nunca lo hace. Sería como decir que alguien ha alcanzado el límite como ser humano. Estamos evolucionando y aprendiendo constantemente El psicoanálisis y el ballet clásico tienen muchas cosas en común: la pasión, los celos, la envidia, la rivalidad, la traición, la muerte, el duelo… En cada representación expreso algo de mí misma, que es irrepetible” (T.Rojo y J.L. Rodríguez de la Sierra 2009).

En Londres tuve el privilegio de recibir supervisión clínica de Henry Ezrriel, un analista húngaro, colega de M. Balint y discípulo de Ferenczi en Viena y Budapest. En la Tavistock Clinic a Balint se le conoce como el creador de los “Grupos Balint”, así como a Ezrriel se le conoce como el creador del “psychoanalysis in the group” y a W.Bion como el creador del psychoanalysis by the group”. Ezrriel decía que el analista “debería dejarse ver con simpatía” o que “debería aprender la difícil tarea de saberse recetar a sí mismo”. A W.Bion le oí decir en una conferencia en la Tavistock Clinic en mayo de 1976. “El analista debería llevar una corbata diferente cada día del año. (En aquella época estaba muy de moda en Londres llevar corbatas de Carnaby Street de colores muy vivos). Sería una manera de comunicar al paciente que el analista tiene su propia personalidad y que cada sesión es única e irrepetible”.

H. Ezrriel nos hablaba en la Tavistock de la escuela húngara y de lo que hoy en día llamaríamos una “relación empática” entre el analista y el analizado. También nos hablaba de W. Reich, a quién conoció en el Instituto Psicoanalítico de Viena.

Las innovaciones técnicas de Ferenczi y de Reich se basaban en analizar la personalidad total del paciente (carácter). Es decir, no estaban interesados en analizar solamente los síntomas de sus pacientes desde una perspectiva unilateral, sino analizar los errores del analista al analizar estos síntomas”. (Danto 2011). Ferenczi y Reich creían que el individuo no podía ser separado del contexto inter-personal y social en el que vive: individuo y sociedad son inseparables, lo que hoy en día se llama “social work” o “the social engagement of social science”. (E. Trist y H. Murray1990)

Conozco pocos autores españoles que hayan hablado abiertamente en sus artículos o libros de los errores cometidos en su práctica clínica. Hay excepciones como las de Joan Coderch (Coderch 2001). Los analistas raramente nos concentramos en nuestros trabajos clínicos sobre nuestros propios errores debidos a nuestra falta de empatía; excepto en los casos estrictamente privados de supervisión individual. En todos los congresos y seminarios, el protocolo general es hablar solo de los casos con éxito.

En el seminario sobre Técnica Psicoanalítica en Viena, en la década de los veinte, los analistas participantes se vieron muy sorprendidos porque Reich no les hablaba de los síntomas de los pacientes, sino que enfocaba la totalidad del seminario sobre los errores clínicos de los analistas debidos a su personalidad (carácter). Reich escribió:

“En aquel ambiente psicoanalítico era el único que, a través de los cursos que impartía o en las publicaciones, señalaba los errores y fracasos en los analistas y trataba de clarificar estos errores técnicos en las discusiones compartidas”. (Reich 1970)

Temperamento, Carácter y Personalidad integral del analista.

Las pinceladas biográficas que me he permitido citar antes me permiten profundizar un poco más en la personalidad integral del analista como ser humano y observar “sus supuestos errores técnicos”desde esta perspectiva. Circulaba una anécdota, entre los candidatos y alumnos de la Tavistock, en la década de los setenta, sobre el papel que jugaba la secretaria del Dr. Ezrriel en su consulta privada de Hampstead Way. ¿Quién era aquella enigmática mujer que te seguía a todas partes? ¿Su hermana? ¿Su compañera? ¿Su doncella? La secretaria te abría la puerta, te acompañaba a la biblioteca repleta de libros y revistas de psicoanálisis para que dieras rienda suelta a tu curiosidad. Te invitaba a entrar en la sala de consulta donde te esperaba Ezrriel y llamaba a la puerta indicando el final de la sesión e invitándote a salir con una puntualidad de segundos. Y este ritual en cada sesión.

La técnica de supervisión de Ezrriel era bien simple. Escuchaba atentamente con simpatía a sus supervisados durante 35 o 40 minutos y al final de la sesión hacia una única interpretación sinóptica de las tres relaciones objetales de “lo mostrado”, “lo evitado” y “lo catastrófico”. Es decir, el paciente “requería” o “mostraba” un síntoma concreto en la sesión porque “estaba evitando” algo muy deseado, de tal manera que si se atreviera a satisfacer sus deseos aparecería algo “catastrófico”, “traumático “o “calamitoso” en su vida o en su fantasía inconsciente. Un ejemplo: el paciente le dice algo amable al analista para evitar criticarle, de tal manera que si se atreviera a hacerlo de una manera abierta en la sesión, tendría que enfrentarse con la fantasía de que éste le reprendería o que finalizaría la sesión abruptamente. Otro ejemplo: el paciente está controlando muy de cerca al analista para evitar aproximarse emocionalmente a él, de tal manera que si lo hiciera se crearía un vinculo de amor tan fuerte entre los dos que el paciente lo sentiría como claustrofóbico (fantasía catastrófica). En resumen: lo mostrado o requerido, lo evitado y lo catastrófico o calamitoso. Esta interpretación a tres niveles (lo consciente, lo pre consciente y lo inconsciente) permitía validar el material analítico en la siguiente sesión. Así lo evitado en la sesión anterior pasaba a ser mostrado o requerido con un nuevo síntoma, lo catastrófico se convertiría en lo evitado y aparecería una nueva fantasía catastrófica en la sesión siguiente. (H. Ezrriel 1956)

En multitud de ocasiones, el Dr. Ezrriel me contó anécdotas muy divertidas e historias de la antigua Clinica Tavistock, que por entonces estaba situada en una plaza de Londres del mismo nombre cuando, por ejemplo, empezó a practicar psicoanálisis en grupo durante la Segunda Guerra Mundial: su innovación psicoanalítica más conocida. Como su lista de espera en la Clínica Tavistock se incrementaba cada vez más, debido al aumento de la neurosis de guerra entre la población, al final decidió ver en una sola sesión entre 8 a 10 pacientes. Dejó el mismo diván con algunos cojines de más para que pudieran sentarse hasta 3 pacientes y añadió las sillas restantes para los demás. Analizaba lo que él llamaba“the common group tension”, al mismo tiempo que interpretaba los síntomas que cada paciente mostraba al grupo por separado, pero en relación a él como analista. Estas anécdotas servían quizá para aliviar la tensión que debía sentir en mí, debido a mi inglés. Era el único psiquiatra español que conocía y me trababa con mucha cortesía, pero sin afectación. Una clase diferente de “simpatía analítica” que he experimentado solo en contadas ocasiones [4].

 En una de las anécdotas me contó que había estado un verano en el sur de Inglaterra navegando, que era su gran pasión y regresó a Londres con un esplendido bronceado. Había aprovechado las vacaciones para pintar la sala de espera, la biblioteca y la sala de sesiones de un color blanco marfil, tan típico de Londres. (En esto de pintar, los ingleses son muy fanáticos, por la poca luz solar que tienen en invierno que a las tres de la tarde ya está oscuro). Había dicho a su secretaria que pusiera en la sala de espera, después de hacer limpiar toda la consulta y ordenado la biblioteca, unas flores frescas del día para perfumar el ambiente.

Una paciente en su tercer año de análisis comenzó su sesión después del intervalo del verano y tras un largo silencio, pero distendido, dijo: ¿Qué le pasa usted en la cara? Nunca había visto un semblante tan pálido como el suyo. Seguro que no ha salido de su casa durante todo el verano. Luego siguió hablando de lo mal que se lo había pasado aquel verano. Después de unos minutos de silencio, la paciente continuó. ¿Qué le ha hecho usted a la habitación? En los años que vengo con usted, jamás la había visto tan sucia y descuidada como ahora. Debe hacer años que no le han puesto una mano de pintura encima. Luego siguió hablando de cómo tenía su casa y de las reformas que tendría que hacer en ella. Luego otro silencio, esta vez un poco más largo y tenso. El Dr. Ezriel no decía nada, como de costumbre. A los veinte minutos, con el tono de voz un poco más alto, aunque todavía no de enfado, la paciente siguió hablando y hablando de su secretaria y de lo ineficiente y desordenada que era en la biblioteca, incluso con una total falta de tacto que había tenido la osadía de dejar un jarrón con flores totalmente marchitas de varios días.

 ¡Vaya chasco para una mentalidad inglesa, donde hay flores en todos los jardines privados! -pensé yo para mí - y me reí a carcajadas. El Dr. Ezrriel me dijo: ¿Qué interpretación le daría usted a la paciente? En un primer momento me quede perplejo por lo directo de la pregunta y no supe que decir. Luego él se rió conmigo y añadió:

“Haga la interpretación que haga, que seguro que será la correcta, usted debe saber que los pacientes siempre nos dicen la verdad, a veces muy traumática, pero también su verdad sobre nosotros mismos. Los pacientes nos observan con una gran curiosidad y tenemos que dejarnos ver con simpatía en cada interpretación que hagamos.”

La expresión“dejarnos ver con simpatía”es mucho más profunda de lo que parece. Todos los pacientes padecen transitoriamente durante el análisis un bloqueo ocular iatrógeno impuesto por la técnica psicoanalítica que contribuye a la necesaria regresión benigna del paciente. El psicoanálisis es, al mismo tiempo, la enfermedad y la curación, para decirlo de otra manera. Entre el paciente y el analista existe un acuerdo explicito semejante al que tiene el actor Tom Cruise, que hace firmar una clausula en su contrato profesional que prohíbe explícitamente a sus compañeros de reparto mirarle directamente a los ojos cuando está actuando en una película. Volviendo a la anécdota de Ezrriel y al bloqueo ocular benigno de su paciente, yo recomendaría a los analistas que hicieran suyo el famoso poema de A. Machado:

El ojo (el paciente) que ves no es

 ojo (paciente) porque tú lo veas

es ojo (paciente) porque te ve.

Experimentos recientes con bebes de pocos días han demostrado que la vista es anterior al razonamiento. Usamos las palabras para describir los objetos de nuestra mente, pero la relación entre lo que vemos y lo que conocemos no está del todo explicada. Cuando un paciente dice en la sesión “Ahora veo claramente lo que usted me ha estado diciendo”es cuando de verdad el paciente y el analista sintonizan y se encuentran emocionalmente. G. Batesson, el gran antropólogo de la comunicación, respondió en una conferencia que dio en Londres en otoño de 1975 a una pregunta de R.D. Laing sobre “The ways of seeing and the vulnerable to the eye” (Maneras de ver las cosas y lo vulnerables que somos por los ojos).

“Siempre he tenido la impresión de morder lo que quería ver. Los ojos son órganos extremadamente orales. Esta forma de engullir ocularmente los objetos que tiene el bebe después del nacimiento es anterior a cualquier actividad intelectual”.

La Dra. Eva Reich, que ha trabajado durante más de veinte años con bebes y prematuros, me comentó en una ocasión:

“Los ojos son la primera zona erógena del bebe en ser traumatizada, bien por la ausencia de la mirada de la madre al nacer o a través de las expresiones hostiles, frías, desafiantes, amenazadoras y aterradoras por parte de la madre o de sus representantes hospitalarios. Los ojos son para el bebe su segunda piel".

En el lenguaje vernáculo los ojos eran descritos como“los espejos del alma”.Quizá la expresión ha quedado anticuada, pero puedo asegurar con certeza que las observaciones clínicas demuestran que sigue siendo cierta. El ojo no puede ver el acto de mirar y es totalmente inconsciente de la naturaleza emocional de sí mismo en su propia mirada: una mirada furtiva, borrosa, plácida, mezquina, alegre, ardiente, esperanzada, fiel, confiada, cínica, triste, etc. Solo el psicoanálisis y el análisis del carácter pueden colocarse en el espacio fronterizo entre el consciente y el inconsciente como si fueran un tercer ojo para el paciente. (C. Frigola 2004)

 Unos meses antes de finalizar mi supervisión, Ezrriel me explicó finalmente el rol de su “enigmática” secretaria en su consulta. Su presencia era tanto simbólica para mí como real para él. Me dijo que sufría ataques de hipoglucemia y que necesitaba alguien para que le vigilara y le administrara azúcar o insulina en caso necesario. A menudo la persona que sufre de un ataque de hipoglucemia no se da cuenta que la sufre, me dijo. Hacía tiempo, en una ocasión muy desagradable, tuvo un severo ataque de hipoglucemia en presencia de un paciente que, tumbado en el diván, no se dio cuenta de este hecho hasta el final de la sesión, cuando él se encontraba ya en un estado de coma hipoglucémico.

Me sentí muy triste y preocupado por su salud desde entonces. Y también muy avergonzado. Después de tanto tiempo no supe “ver” a mi analista supervisor tal como era en realidad: un ser humano que sufría de diabetes. Nunca explique este hecho a nadie. Con esta confesión tan personal y tan directa, me fue permitido ir elaborando el duelo de la separación de mi supervisor, en su propia presencia.

A principios de los años ochenta la salud del Dr. Ezrriel se fue deteriorando progresivamente y perdió parte de su visión por la diabetes. Tuvo que abandonar el trabajo de supervisión en el Departamento de Adultos de la Tavistock Clinic, aunque continuó trabajando como analista supervisar en su consulta privada de Hampstead Way, cerca de Hampstead Heath, al cuidado de su enigmática secretaria, que era en realidad su propia hermana.

El trabajo clínico de H. Ezrriel -tanto a nivel individual como en los grupos analíticos -es poco conocido por los psicoanalistas españoles debido a que fue eclipsado por los trabajos de sus colegas W. Bion con los “supuestos básicos” y M. Foulkes con la “matriz grupal y el group analysis”. Actualmente sus trabajos sobre “the common group tensión”o “el denominador común de la fantasía inconsciente dominante de todos los miembros del grupo”, como él también llamaba a la tensión grupal y las relaciones objetales de “lo mostrado”, “lo evitado “y “lo catastrófico”, que derivan de los trabajos clásicos de S. Ferenczi (1926) de J. Strachey (1934) y de P. Heimann (1950) están siendo actualmente revisitados y sus artículos han sido reeditados en Contemporary Psychoanalysis. Gracias a sus muchos analizados, en particular el Dr. Bill Blomfield -que fue el fundador y primer presidente de la Australian Psychoanalytical Society- los trabajos de Henry Ezrirel están siendo conocidos y valorizados de nuevo. R. Springmann que trabaja en Israel en el Departamento de Salud Mental del ministerio de Sanidad ha dedicado la primera parte de su libro “Dialogues with Schizophrenia: The Art of Psychoterapy” al trabajo de H. Ezrirel. (B. Blomfield 2001)

Las cartas de Sigmund Freud a Wilhelm Reich: el nacimiento del análisis del carácter

Antes de introducir al lector a algunas de las cartas inéditas de Sigmund Freud a Wilhelm Reich le pediría que hiciera un esfuerzo intelectual de situarse en el contexto histórico que fueron escritas: la década de los veinte, la masacre del 15 de Julio de 1927 en Viena, el crac de los años 1929 y la subida de Hitler al poder.

Cualquier innovación en psicoanálisis no puede desligarse del contexto histórico-social en el que nació y se aplicó. Hemos visto como Ezrriel creó el psicoanálisis en grupo porque las consultas de la Tavistock Clinic se triplicaron en cuestión de meses por el aumento de la neurosis de guerra en la población debida a las experiencias traumáticas de los habitantes de Londres. De igual manera, los ingenieros de caminos ingleses inventaron la rotonda al ser destruidos los semáforos de Londres por las bombas alemanas y para que la circulación de la metrópoli no quedara paralizada. Los escombros esparcidos por las calles de las casas bombardeadas fueron colocados amontonados en el centro de las encrucijadas de las calles en círculo. Y fue así como nacieron las rotondas. (Comunicación personal de Ezrriel en 1975).

Lo mismo sucedió con la innovación del análisis del carácter de Reich. Su trabajo de campo no procedía de las consultas psicoanalíticas privadas elitistas de Viena, como algunos psicoanalistas creen, sino del Ambulatorium Psicoanalítico de Viena creado por Freud en mayo de 1922 y en el que Reich ocupó el cargo de supervisor y director asistente hasta 1928. El Ambulatorium era gratuito y con una demanda de más de 250 pacientes analizados en un solo año. Una innovación organizativa e institucional de la que hablaremos más adelante. Una organización comparable a la Tavistock Clinic de Londres y a la Policlínica Psicoanalítica de Berlín.

Quisiera ahora profundizar un poco más todavía en el papel que juega la personalidad individual o la estructura de carácter del analista en su trabajo clínico y en las innovaciones que propone. La técnica analítica es bien diferente si tomamos en cuenta como Ferenczi, Rank, Brill o el propio Freud manejaron, no solo en contenido, sino la forma como presentaban los síntomas los pacientes. Si uno lee The Tavistock Anthology de E. Trist y H. Murray (1990) se dará cuenta de lo difícil que es contener las diferentes perspectivas teóricas y metodológicas dentro de cualquier institución psicoanalítica. Las resistencias a los cambios en la técnica psicoanalítica son endémicas en todo trabajo psicoanalítico, sobre todo si este trabajo incluye a un grupo u organización. Las resistencias que impiden los cambios técnicos o de innovación son mucho más tenaces dentro del movimiento psicoanalítico en relación a otras disciplinas científicas. Esto es debido a que los analistas no queremos abandonar fácilmente la formulación teológica e idealizada de que solo existe un único psicoanálisis: el creado por Freud.

M. Balint retomó clínicamente el desacuerdo histórico entre Freud y Ferenczi, describiendo la “falta básica”en la estructura bio-psicológica del individuo y los diferentes tipos de regresión (benigna y maligna) que experimenta el paciente durante el análisis. Su trabajo de supervisión con médicos del National Health Sevice le llevó a crear los Grupos Balint. Ezrriel utilizó el enfoque clásico psicoanalítico en el tratamiento de grupos. (Ezrriel 1950) J. Bowlby que creó los fundamentos técnicos de la terapia familiar entre 1948- 1951, estuvo años observando con los cuidadores los primates del zoo de Londres y supervisando muchas historias clínicas de los internos de la prisión londinense de Brixtol y de los niños de los orfelinatos antes de presentar al mundo psicoanalítico su trabajo sobre el apego. D. Meltzer y M. Harris estudiaron en profundidad la sexualidad humana con H. Kaplan y las disfunciones sexuales de Masters y Johnson durante muchos años antes de elaborar su teoría sobre los estados sexuales de la mente.

He señalado los trabajos de campo de estos cuatro últimos psicoanalistas porque tuve el privilegio de estar en sus clases, en la presentación de casos clínicos y en las observaciones in situ en la década de los setenta a través de una beca para estudiar y trabajar en la Tavistock. Aunque mi trabajo de becario se desarrollaba modestamente en la biblioteca, confeccionando fichas en ingles, escritas a máquina, de los libros y revistas sobre psicoanálisis en lengua castellana que los editores de Argentina, Méjico o Brasil enviaban a la Tavistock como deferencia. En los años setenta se podían consultar en la biblioteca más de 200 revistas diferentes en varios idiomas y un volumen de unos 7000 libros. Unos 500 profesionales al año, externos a la Tavistock, venían personalmente a buscar información bibliográfica. Por aquella época lo más avanzado de la tecnología disponible era una vieja máquina de hacer fotocopias con papel térmico.

Aunque en la realidad socio-psíquica, la institución psicoanalítica existe en el mundo externo (Institutos, Clínicas Grupos, Seminarios, etc.), también podríamos decir que solo-existe-en-la-mente en cada psicoanalista como persona individual. (M. Klein). Por esto los analistas deberíamos ser conscientes y estar muy alerta con la clase de institución que hemos internalizado en nuestra propia mente y la relación que mantenemos con ella.

Si seguimos los dictámenes del psicoanálisis relacional, deberíamos empezar a abandonar la idea que la experiencia emocional psicoanalítica es solo y exclusivamente propiedad de los psicoanalistas contenida puramente en un espacio mental individual. También deberíamos estar abiertos a la complicidad de la experiencia emocional colectiva (inter-subjetiva) dándonos cuenta que tantas verdades pueden existir dentro de nosotros mismos (en tanto personas y analistas individuales y miembros de una determinada institución), como verdades pueden existir fuera de nosotros (en otros analistas individuales y en otras instituciones).

Por otro lado, una institución psicoanalítica vista en su totalidad debería contener, ella misma, la experiencia emocional de todos sus miembros afiliados en términos de teorías, tareas, tecnología, poder, territorio, tiempo y dinero. “Uno para todos, todos para uno”. Como en el clásico juramento de los Tres Mosqueteros de A. Dumas. Solo así se explicaría que la Tavistock Clinic –fundada en 1920- haya sobrevivido durante tantos años a tantas innovaciones psicoanalíticas teóricas y prácticas sin dejar de ser ella misma. Probablemente por haber llevado hasta el límite el clásico dictum de aprender-por-la-experiencia. Un dictum que requiere la presencia de tres condiciones mínimas: 1) individuos (psicoanalistas, trabajadores sociales, educadores, etc.) capacitados para trabajar juntos; 2) terapeutas capacitados para enfrentare a la irracionalidad humana (los supuestos básicos) y 3) una organización que pueda fundamentar y mantener los estándares de la profesión psicoanalítica y de una conducta colegial responsable.

Este largo preámbulo es para introducir al lector en una innovación o transformación organizativa o institucional cuando W. Reich creó el análisis del carácter, una de las más importantes innovaciones psicoanalíticas según mi parecer por su gran poder terapéutico. Innovación de parecido calado como las que tuvieron lugar en la Tavistock Clinic a partir de los años cuarenta, cuando otros psicoanalistas (W. Bion, M. Foulkes, H Ezrriel. D. Dicks, J. Bowbly, A.T. Wilson, etc. crearon lo que se conoce hoy en día como The Tavistock Institute of Human Relations o el Institute of Group Analysis. (E. Jaques con el “social analysis”; I. Menzies con “los sistemas sociales como defensa contra la ansiedad”; E. Trist con “el inconsciente en la cultura y en la sociedad”; W. Bion con “los supuestos básicos” ; M. Foulkes con el “group analysis”,etc.

Las innovaciones clínicas de Sandor Ferenczi y de Wilhelm Reich

En 2007 los Archivos de la Wilhelm Reich Infant Trust Fundation se abrieron al público a los 50 años de su muerte. Los estudiantes de psicoanálisis pueden ahora acceder a un material “desclasificado”, según la terminología moderna.

En las cartas de Sigmund Freud a Wilhelm Reich, todas ellas potentes, directas y bellas en el sentido literario del término, algunas hacen referencia a Ferenczi. En la Carta nº 1 (1924) Freud escribe sobre amistad, trabajo, estatus y saga y luego alude a los desarrollos clínicos: “…la teoría psicoanalítica se ha vuelto ahora más flexible a través de las actuales innovaciones de Ferenczi”. Freud se refiere a “flexible” a los intercambios entre el paciente y el analista que deberían ser mas fluidos e interdependientes .Esta carta podría ser una reflexión a Reich por su manera “menos flexible”de tratar a sus pacientes, y por el “trabajo social” que estaba teniendo lugar en el Ambulatorium de Viena. Desde 1922, Reich empezó a innovar con nuevos protocolos clínicos, análisis estadísticos, descripciones clínicas, casos de seguimiento de folow-up y pacientes rechazados como no candidatos. Algunas historias clínicas son muy tristes: una chica anoréxica de 17 años sin familia que viene acompañada de su novio. Reich sugiere: “Vamos a tratarles a los dos a la vez, cada uno con su analista correspondiente”; pacientes que hoy consideraríamos impulsivos o “borderline” (la palabra es original de Reich) y que ningún analista de entonces se atrevería a tratar; pacientes jóvenes con varios intentos de suicidio, etc. Historias clínicas que describiría con detalle en su libro “El Carácter Impulsivo” (1925).

En febrero de 1924 Reich escribe a Ferenczi”

“Con el consentimiento del Profesor estoy actualmente trabajando en un libro sobre terapéutica y técnica psicoanalítica. He leído su escrito ‘Elaboración de la Técnica Activa’ y me he encontrado con algunos pasajes que antes había pasado por alto. Usted dice: ‘Las investigaciones del carácter nunca se hallan en el primer plano de nuestra técnica, pues solo se aplican cuando en el normal desenvolvimiento del análisis se interfieren determinados rasgos anormales de matiz psicótico’. Estoy haciendo un estudio especial del psicoanálisis del carácter, en conexión con ‘El Ego y el Ello’ y he resumido los resultados parciales en un breve ensayo sobre el carácter impulsivo que se publicará pronto”. (Reich 1970).

Esta monografía “El Carácter Impulsivo” (1925) trata de los pacientes impulsivos a los que Reich llama también “borderline” y compara el desarrollo de este carácter con el carácter neurótico. Sus hallazgos siguen siendo válidos y aceptados plenamente por la comunidad psicoanalítica, subrayando algunas ideas muy originales. Por ejemplo, Reich piensa que el desarrollo del período de latencia es necesario para una buena consecución de la sublimación y la salud; sin embargo, en el carácter impulsivo, con una conducta caótica y una imposibilidad para sublimar pasa por un periodo de latencia muy corto o este ha desaparecido por completo. Por aquella época, el carácter impulsivo era totalmente desconocido por los psicoanalistas. Tales casos no eran candidatos para la práctica privada En el Ambulatorium tuvo la oportunidad de tratar analíticamente a varios de estos casos y esto le permitió llegar a numerosas conclusiones sobre su desarrollo psico-sexual. En el último capítulo del libro“Proyección esquizofrénica y disociación histérica: algunas observaciones”, Reich señala lo que tienen de común estos dos formas de patología.

“En el carácter impulsivo, existe una ida y venida simultanea entre ambas: algunas veces los conflictos se resuelvan a través del tipo de la proyección esquizofrénica y otros con la disociación histérica (…) la adquisición de insight ocurre más o menos típicamente a través de los estadios siguientes: 1) Estadio de ausencia de insight 2) Estadio del aumento de la transferencia positiva. El paciente convierte el analista en un objeto libidinal 3) Estadio de insight efectivo, donde el analista es introyectado y se convierte en un nuevo yo ideal. Es a partir de aquí cuando el análisis regular puede comenzar” (Reich 1975)

Para hacer una valoración imparcial de Der Triebhafte Charakter (1925) podríamos recurrir directamente a Freud. En una carta que Freud escribió a Federn (14.12.1924) comenta: “Después de marcharse usted he leído el manuscrito del Dr. Reich que me ha entregado esta mañana. Lo he encontrado tan lleno y valioso de contenido que debo lamentar muy profundamente que ambos hayamos renunciado al reconocimiento de sus empeños”.

En la Carta nº 3 (7 de junio de 1925) Freud responde a Reich respecto a su trabajo en el Seminario sobre Técnica Psicoanalítica “Durante muchos años he trabajado para conocer en profundidad la diferencia entre un análisis terminado con éxito de otro sin ´éxito. Un analizado puede estar libre de síntomas, pero jamás curado” (Reich). Reich, con tan solo 27 años, era al mismo tiempo el director asistente y supervisor del Ambulatorium de Viena donde trabajaban una docena de psicoanalistas con pacientes con honorarios gratuitos: trabajadores asalariados, estudiantes, agricultores, burócratas, soldados con neurosis de guerra, sirvientas, mayordomos, maestros de escuelas públicas y sobre todo mujeres y jóvenes traumatizadas, violentadas y doncellas anoréxicas . Gente común que el capitalismo de la postguerra había ignorado, con tasas de paro altísimas en Austria, quizá como las que hay ahora en España. Freud escribe a Reich:

“Sé desde hace mucho tiempo que mi formulación de Aktualneurosen era superficial y necesitaba de una corrección a fondo. Podía esperarse que la clarificación llegara de una investigación adicional e inteligente. Sus esfuerzos parecen señalar un camino nuevo y esperanzador (…) Yo no sé si su hipótesis resuelve de verdad el problema. Sigo teniendo ciertas dudas (…) Pero confío que usted continuará investigando el problema y llegará a una solución satisfactoria (…) Si se requiere un libro sobre técnica (psicoanalítica) quiero que sea usted quien lo escriba, antes que lo haga una persona desconocida y probablemente menos experimentada.”

 Desde noviembre de 1923 a noviembre de 1924 habían sido tratados en el Ambulatorium (Dispensario Psicoanalítico de Viena) 257 pacientes, 166 pacientes masculinos y 91 pacientes femeninas. Una cifra que hoy día asustaría a cualquier analista.

Die Funktion des Orgasmus (1927)

Reich escribió “Die Funktion des Orgasmus” (1927) editado por la Internationaler Psychoanalytischer Verlag en Leipzig, Viena y Zurich y se lo dedicó a Freud. El lector no debe confundirlo con La Función del Orgasmo (Vol. 1 del Descubrimiento del Orgon) publicado en 1942 por el Orgone Institute Press de Nueva York y que ha sido traducido al español por la editorial Paidos. W. Reich escogió el mismo título alemán para el público americano, pero es otro libro distinto.

 El manuscrito del libro Die Funktion des Orgasmus lo entregó Reich a Freud el 6 de mayo. En una carta de Freud a Reich Carta nº 5 ( Julio 1926) con un tono paternalista típico de un padre edípico, que tanto le gustaba representar y como de costumbre en él, siempre trataba de mitigar la crítica con el elogio:

“No disponía de mucho tiempo, pero finalmente he leído el manuscrito que usted me dedicó para mi cumpleaños. Su trabajo es demasiado extensivo y poco organizado ”(Una crítica más en la forma que en una discusión teórica de fondo) , para continuar la carta diciendo”… por otra parte veo que es un libro útil y rico, tanto a nivel del material clínico como de las ideas”… y en un tono más paternal todavía: “Como usted ya sabe, de ninguna manera me opongo a su intento de solucionar el problema de la neurastenia explicándolo por la ausencia de la primacía genital”.

El libro Die Funktion des Orgasmus” recurre al problema clínico planteado por Freud en 1926. “¿Qué sucede con el impulso instintivo que ha sido activado por el Ello y que está buscando ser gratificado? A esto Reich responde que uno tiene que observar a la totalidad de la persona, no solo los síntomas. Por aquella época los analistas del Seminario Técnico no sabían diferenciar entre el análisis de los síntomas de sus pacientes - que provenían de las consultas privadas elitistas de la alta burguesía vienesa y que seguían al pie de la letra los dictámenes clásicos de Freud - del análisis del carácter que provenía de la clínica del Ambulatorium, con cientos de pacientes de la comunidad urbana periférica de Viena que necesitaban y deseaban ser tratados: gente corriente de la calle; en resumen de la sociedad de clase media trabajadora tal como la conocemos hoy en día. (B. Johler 2007).

Die Funktion des Orgasmus comienza con una cita muy potente de Freud: “En cuanto a nosotros, pensamos que cualquiera que ha pasado por el aprendizaje de la verdad, dentro de sí mismo, se encuentra en adelante, protegido del riesgo de inmoralidad, incluso si su regla moral se aparte de alguna manera de la moral social corriente

Reich habla de las resistencias, de lo más tarde será el análisis del carácter, colocando su atención en la relación entre las reacciones terapéuticas de los pacientes del Ambulatorium,- tanto positivas como negativas- y su genitalidad (la relación con su estado adulto de la mente, según Meltzer, diríamos hoy). Habla del conflicto neurótico; de la estasis somática de la libido y los estados de angustia; de la significación social y cultural de las tendencias genitales; del sentido de realidad en el amor (pareja, familia, etc.) y en la vida social (comunidad); del instinto de muerte que depende de la estasis libidinal. El libro de Reich me recuerda el gran trabajo clínico de Meltzer “Los estados sexuales de la mente” (1971) que se refiere más a las estructuras y a las fuerzas sociales que no a las manifestaciones clínicas del individuo. Solo que Reich habla con un lenguaje psicoanalítico de los años veinte. El subtitulo del libro de Reich es bien explicito: Psicopatología y Sociología de la Vida Sexual”.

 Freud en una carta a Ferenczi comenta el excesivo “sentido de moralidad” de Reich (demasiada consciencia social o empatía diríamos hoy) al describir los traumas y las defensas de los pacientes del Ambulatorium que estaban reprimidas y que se revelaban en el análisis del carácter tanto en el inconsciente del cuerpo como en el inconsciente de la mente. Luego se refería a Reich”… por otra parte un analista diligente, ambicioso y respetable”. Ferenczi contesta: “Las sugerencias de Reich tienen muchos puntos de contacto con la (mi) teoría de la genitalidad; ciertamente el Dr. Reich está demostrando que es un terapeuta original y talentoso”. (M. Sharaf 1985)

Freud se dio cuenta que esta nueva perspectiva “empática” era diferente de la de otros analistas. Solamente uno de ellos, Sandor Ferenczi estaba comenzando a experimentar con esta forma “holista” de tratamiento. Lo remarcable de Ferenczi y de Reich es que ambos compartían una nueva técnica de relación, lo que hoy día se consideraría un “psicoanálisis relacional” (J.Coderch 2011). Ferenczi tenía gran estima por Reich y en sus viajes a EUA recomendaba a Reich a los jóvenes analistas americanos que llegaban a Viena para su formación (R. Kaufman, J. Murray, W. Briehl, S. English, etc). El profesor Ramon Sarró fue analizado por H. Deusch y supervisado por W. Reich, en Viena. [5]

Nos situamos en invierno de 1927, unos meses antes de los trágicos sucesos del 15 de Julio de 1927 en este momento crucial en la historia de Austria y en un momento personal muy difícil para Reich, que es cuando recibe una carta de Freud (Carta nº 6 1927.) “Mi querido doctor: Estoy muy bien informado sobre sus circunstancias personales…” Reich, ahora con 29 años, estaba recuperándose en el sanatorio de Davos de una incipiente tuberculosis. “La practica prohibición de los ciudadanos no suizos para asistir al sanatorio me parece a mí un gran obstáculo”. Y Freud espera que pueda pagarse la estancia y el tratamiento en el sanatorio suizo si Oscar Pfister y Emil Oberholzer le envían algunos pacientes analíticos suizos, intuyendo que su estancia va a durar algunos meses. “Manténgame informado por carta sobre sus progresos” y Freud finaliza con“Le tenemos en nuestro recuerdo”.

Es precisamente en esta carta -al saber de las circunstancias personales que está atravesando Reich- que Freud muestra abiertamente, no solo su gran humanismo que siempre tuvo, sino el extraordinario afecto que sentía por Reich. Sabiendo que en el plano personal, Reich tenía acceso directo al domicilio de Freud ya desde el primer encuentro en 1919, no nos extrañaría esta carta. Pero también podríamos afirmar que esta carta podría haberle escrito cualquier padre a su hijo de 30 años en tales circunstancias, sin añadir una sola palabra más.

El 15 de Julio de 1927

Al final de Die Funkion des Orgasmus, Reich formula por primera vez sus preocupaciones sociales. El peso de su argumentación, Reich lo va a encontrar en esta verdadera escuela de sociología práctica que será para él su compromiso político. No se trata, por otra parte, tanto de la adhesión ideológica- es miembro del partido social demócrata austríaco desde 1924- como de esa clase de pulsión de conocer y observar que le lleva a Reich a estar con los otros. Y es precisamente con ellos que, por ejemplo, se encuentra la tarde del 30 de enero de 1927, en Schattendorf, pequeña ciudad austríaca, cerca de la frontera de Hungría, donde se ha previsto una asamblea socialista. Pero antes del inicio de la asamblea, un grupo de antiguos monárquicos pre-fascistas abre fuego sobre la muchedumbre, matando a un hombre y a un niño e hiriendo a numerosos militantes. Ahora bien, los asesinos no tienen ninguna dificultad para emprender la huida a pesar de la atrocidad del crimen y del hecho de que se haya producido en una localidad casi enteramente socialista; la población no encuentra otra cosa mejor a hacer que confiar el desarrollo del caso a la autoridad judicial.


Todo lo que pasa después continúa asombrando a Reich y en particular el hecho de que sólo una huelga de protesta de quince minutos fue decretada al día siguiente por los dirigentes socialdemócratas. Estos últimos intentaron justificar una tal inercia por evitar las “provocaciones anti-burguesas y no excitar el espíritu de los obreros” Los asesinos- finalmente encontrados- fueron absueltos. Esta vez, la indignación sacudió a las masas obreras que fueron a la huelga general y organizaron varias manifestaciones en Viena, al día siguiente del día del juicio del 14 de julio. Este fatídico día – 15de Julio- se produjeron enfrentamientos con la policía, que abrió fuego durante tres horas matando a 89 manifestantes e hiriendo a más de 100. Una masacre que no se había visto en Viena desde la revolución de 1848. Reich estaba presente y quedó sorprendido sobre todo por la calmada determinación de los obreros. “Quedé asombrado de la mansedumbre de la población. ¿Dónde se encontraba entonces el sadismo de las masas?”En este contexto social, Reich se pregunta ¿Cómo explicar la pasividad de las masas ante la represión y la opresión? (Frigola 1981 y Sharaf 1985)

La irresponsabilidad de los dirigentes políticos que no hicieron nada por evitar el baño de sangre, lo que estaba en sus manos: interponiendo sus “unidades socialistas de seguridad”, la Schuztbund que contaba con 50.000 hombres entrenados militarmente entre los manifestantes - sin armas- y la policía. Esta realidad fue para Reich un choque emocional profundo. Reich se interroga sobre el comportamiento inhumano y mecánico de los policías, auténticos robots y marionetas y añade:

“En su ensayo ‘Psicología del grupo y análisis del yo’, Freud había buscado demostrar que en las organizaciones de masas, lo gregario abdica su personalidad individual y se identifica con el jefe o la idea. Cesa, en suma, de ser él mismo y regresa hacia la fase infantil de su desarrollo para efectuar esta identificación (…) Las afirmaciones de Freud eran exactas. Se podía observar directamente la identificación con el jefe, y la pérdida de la individualidad era igualmente evidente (…) Y no obstante, no obstante todo esto no era satisfactorio: ya que esto eternizaba el fenómeno y lo anclaba en una ley biológica.”(Reich 1976)

Reich quería abandonar Viena para trasladarse en un futuro al Instituto Psicoanalítico de Berlín y antes quería tener un encuentro con Freud, que a la sazón estaba en Semmering, cerca de Viena. Quería discutir su posición en el Ambulatorium, que le causaba, después de tantos años de trabajar allí, hoy diríamos, “un estrés considerable”.

“No he dedicado toda mi vida al movimiento de higiene mental solamente para curar a unos pocos pacientes o mejorar su salud. (…) Comenzó de verdad el 15 de julio de 1927, cuando unas cien personas fueron muertas y cientos más fueron heridas en la calle.”(Reich 1976)

Las cartas respectivas liberan a ambos al mismo tiempo. Le permiten a Reich desligarse de sus obligaciones en el Ambulatorium y a Freud liberarse de su rol patriarcal. “Dada la incertidumbre en los próximos días”- le dice Freud en la Carta Nº 7, escrita precisamente el día 15 de Julio - que sería más sabio posponer el encuentro hasta primeros de septiembre -“si el mundo todavía sigue existiendo después de todo”. Esta frase apocalíptica de Freud muestra, por sí sola y al estilo de Thomas Mann, el ambiente que se vivía en Viena el tumultuoso 15 de julio. Una situación histórica que nos recuerda la vivida en el mayo del 68 en Paris y la gran manifestación de Washington en contra de la guerra del Vietnam. Nada volvió a ser igual desde entonces.

Vemos en esta carta en la que Freud se preguntaba si el mundo se mantendría en pie después de aquello, un fondo profético y un negro presagio todavía peor por llegar, que supondrá para Freud y su familia – diez años más tarde – su exilio en Londres y el fin de su estancia en su amada Viena.

“Poco después hable con Freud y le dije que quería empezar mi labor desde una base social. Deseaba apartarme del trabajo clínico, del tratamiento individual y actuar en el ámbito social. Freud estaba muy interesado y no descuidaba en absoluto el aspecto social (...) se sentía muy satisfecho de que alguien que tan bien conocía el mundo interno se fuera al exterior y tratara de hacer algo útil con él. Freud me dijo: “No se detenga, siga adelante” (Reich 1970)

Ferenczi y Reich nos mostraron en su trabajo clínico que nosotros, los seres humanos individuales llegamos, a través del transcurso de la vida, a poseer un carácter, una personalidad integral que nos hace ser únicos: un carácter que ningún ser humano quiere abandonar. El carácter individual es irreductible. No se puede cambiar ni modificar, solo analizar y en muy contadas ocasiones solo modular como hace el psicoanálisis con el sufrimiento humano. Una forma de ser-en-el-mundo original, totalmente opuesta a conformarnos con solo ser un frio conglomerado de “inhibiciones, síntomas y angustias” según el paradigma clásico de Freud. (E. Danto 2011)

Las restantes cartas de Sigmund Freud a Wilhelm Reich escritas en alemán-austriaco requerirán de un segundo trabajo más minucioso y documentado, situando cada carta en su momento histórico preciso. Pero podríamos adelantar que son, en realidad, un intercambio de auto-retratos. Nos muestran también dos maneras de entender el psicoanálisis. En todas ellas, Freud es un padre bondadoso, benevolente y enigmático y Reich un hijo fervoroso y sensitivo. Freud consideraba a Reich como“un bravo, pero joven impetuoso psicoanalista” (Carta de Freud a Lou Andreas-Salomé 9.5.1928) que posiblemente le recordaba a él mismo en sus años de juventud.

Lo mismo podríamos decir del intercambio de auto-retratos entre Freud y Ferenczi. Más de 1200 cartas en el transcurso de 25 años. Aunque, en el caso de Ferenczi, Freud fue más ambivalente sobre “su nueva técnica”, aunque siempre se mostró protector hacia él, cómo de hecho fue, su propio analizado- supervisado. Ferenczi murió heroicamente, víctima de muchos años de compromiso

Existen algunos errores sobre S. Ferenczi en los relatos hechos por Jones en su biografía de Freud, así como en “La historia del Psicoanálisis en América” de Oberndorf. Observaciones personales de ciertos analistas que han publicado bastante material biográfico lo confirman. Según estos, Ferenczi jugó un papel heroico, inmediatamente detrás de Freud y piensan que ningún analista, si exceptuamos el mismo Freud, ha hecho contribuciones tan valiosas y “originales” al psicoanálisis.



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[1] La rivalidad entre Anna Freud y Wilhelm Reich es un asunto histórico. O. Fenichel explica en su Rundbriefe que en el Instituto Psicoanalítico de Viena había solo dos habitaciones para dar los seminarios. En una de ellas, A. Freud explicaba lo que sería “El yo y los mecanismos de defensa”. W. Reich estaba enseñando lo que él llamaba análisis del carácter. Como Reich daba las clases los miércoles, A. Freud escogió también este mismo día y la misma hora, de tal manera que los analistas solo podían ir a un seminario o a otro. Esta misma estrategia quiso repetirla años mas tarde en el Instituto de Londres de una manera mucho más sutil. Pero los analistas ingleses no permitieron que hiciera lo mismo con Melanie Klein. Así que A. Freud tuvo que “exilarse” sola en Hamptead, ya que su grupo analítico emigro a EUA. El resto de los analistas ingleses no kleinianos formaron lo que se conoce como “The middle group”

[2] Mi analista tutor, el Dr. Elsworth Baker, que se formó en el Instituto Psicoanalítico de Nueva York con A. Kardiner , S. Rado y K. Horney renunció a la IPA para seguir un segundo análisis con Reich que duró once años. Baker fundó el American College of Orgonomy a petición personal de Reich en 1953. (E. Baker 2012)



[3] Circulaba una anécdota sobre Reich en los círculos psicoanalíticos de Viena que demostraba su personalidad “carismática”y nada convencional. Con el típico humor judío“yiddish”, dijeron que en Congreso de Lucerna se le había ocurrido la extraña idea de instalarse con su amante, la bailarina berlinesa Elsa Lindenberg, en el mismo jardín delante del hotel del Congreso de la IPA en una tienda de campaña y, en la ponencia, dejó encima de la mesa un cuchillo. La verdad es todavía más mundana. Reich- como buen austriaco que era- le gustaba el montañismo y la acampada. Se instaló en uno de los campings- tan típicos de Suiza- que se encontraba cerca del hotel del Congreso en la tienda de su cuñada, porque no disponía de suficiente dinero para pagarse la habitación del hotel en el que se hospedaran la princesa M. Bonaparte, Rado, Federn, Spitz, Eitingon, etc. Y todo el mundo sabe que en un camping se suele llevar un cuchillo encima. (L. Reich Rubin 1997)



[4] En los años setenta, era costumbre en Londres que los candidatos realizáramos también un psicoanálisis en grupo en el Institute of Group Analysis con analistas de la IPA, en sesiones de 90 minutos, dos veces a la semana. Cuando un candidato terminaba la formación y se daba de baja, su lugar lo ocupaba un nuevo candidato. El Dr. Foulkes llevaba grupos de más de 20 años. El Dr. Casson era el analista de nuestro grupo y falleció entre sesiones. En la sesión siguiente al fallecimiento, Foulkes nos presentó a nuestro nuevo analista, el jesuita Van Der Klein que continuó con el grupo. Estuvimos varios meses elaborando el duelo de nuestro anterior analista

[5] El 4 de abril de 1978, Eva Reich, Ramón Sarró y yo mismo dimos una conferencia en la Academia de Ciencias Médicas de Barcelona sobre “La contribución de Wilhelm Reich al movimiento psicoanalítico”. Allí Sarró mostro una carta autógrafa de Reich en la que le ponía al día de los ultimas noticias psicoanalíticas y mundanas de Viena y en la que incluía también una fotografía con todos sus colaboradores del Ambulatorium y en la que aparecía también el Dr. Sarró. Solamente en los últimos años de su vida, ya lejos de la cátedra y de las presiones académicas, reconoció públicamente su relación con W. Reich. En una carta al editor de la Revista de Ciencias Orgonómicas, el Dr. Sarró escribió: “Figuran entre las horas más gratas de mi estancia en Viena aquellas que compartí con el circulo de W. Reich y de sus amigos y discípulos de la Policlínica Psicoanalítica entre los que yo tuve la suerte de contarme. Destacaba entre los psicoanalistas vieneses por ser el más entusiasta, no solo en la defensa de sus ideas originales que iban discrepando de las de Freud sino en la intensidad de su vocación terapéutica. (…) W. Reich era de otra “madera”, tenía un corazón desbordante y aspiraba a que el psicoanálisis contribuyera a la felicidad de las clases populares, pues decía que padecían de una represión de la libido, que yo, por mi parte, aceptaría más en las clases de alta posición social que eran las primeras pacientes de Freud.”(C.Frigola 1989).





Wilhelm Reich: Descubrimientos


Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Tercera Parte. Del descubrimiento de los Biones a la energía orgónica.

Wilhelm Reich y Roger Du Teil en Noruega, 1937. Foto de la galería fotográfica de la Fundación Wilhelm Reich .
Wilhelm Reich y Roger Du Teil en Noruega, 1937. De la galería fotográfica de la Fundación Wilhelm Reich .
Como explicaba en mi anterior entrada, la aparición del libro “Los Experimentos con Biones” significó metafóricamente una declaración de Guerra contra la visión Pasteurista oficial de que la vida no podía generarse a partir de la no-vida. Sin embargo, el prestigioso biólogo Roger Du Teil se carteó con Reich al replicar con éxito sus resultados, hecho que logró con un microscopio sensiblemente menos potente de 2.500 aumentos. Ahora bien…  ¿ Que energía estaba detrás de ese proceso de auto-organización espontánea que Reich acababa de descubrir, y que terminaba en estas diminutas formas esféricas pulsantes que se auto-organizaban para formar amebas, paramecios y otras estructuras orgánicas vidas y plenas?
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Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Segunda Parte. Del orígen de la vida al descubrimiento de los Biones.


Wilhelm Reich.
Wilhelm Reich.
Mi anterior y primera entrada sobre la obra de Reich es de las menos visitadas y como en ella decía, la obra de Reich es de largo dentro de la de todos los científicos proscritos de la ciencia occidental moderna, la más atacada por el oficialismo y la más malinterpretada por parte de la pseudociencia alternativa. Más incluso (que ya es decir) que el propio Tesla, Schauberger, Prioré y otros. En este sentido, no me sorprende el poco interés que se ha mostrado porque entiendo que no a todos les interese saber la verdad sobre estos descubrimientos, y prefieran otras ideas que tienen tanto que ver con la obra de Reich como una piedra con un calamar. Hay personas demasiado habidas de noticias sensacionalistas y contra eso, uno poco puede hacer que contar las cosas como son y no como a algunos les gustaría que fueran, y intentar poner un poco de rigor entre tanto desvarío.
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Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Primera Parte. Del psicoanálisis al orígen de la vida.

Wilhelm Reich
Wilhelm Reich, un mártir de la ciencia moderna.
Desde siempre el hombre se ha sentido fascinado por el enorme enigma que supone la aparición de la vida. Desde el punto de vista de la ciencia occidental moderna, la posibilidad de que esta se genere de manera espontánea a partir de materia no viva, fue des de el primer momento sistemáticamente descartada, ya que tal idea sugería a una intervención divina. Sin embargo en los años 40, un científico proveniente del campo del psicoanálisis formuló unas leyes y principios sobre el origen de la vida que pusieron en jaque a toda la biología moderna; Wilhelm Reich. Y la cosa no acabó aquí. Reich siguió investigando y en cada ensayo, cuestionaba uno por uno todos los dogmas de la biología, la meteorología y la cosmología. Todo terminó cuando a mediados de los años 50, agentes del servicio secreto le detenían y encarcelaban, mientras el gobierno de Estados Unidos y la F.D.A ordenaba que todos sus laboratorios y experimentos debían de ser destruidos y sus libros quemados, hecho completamente inaudito en nuestra sociedad moderna. Pocos meses después, Reich moría en extrañas circunstancias en una prisión de Pensilvania. La pregunta es obvia; ¿ Por que se gastó tanta energía en desmontar todo el enorme legado de este hombre, si al final todo se trataba de mera charlatanería?

fuente: La ciencia perdida

martes, 1 de abril de 2014

Introducción a la Coraza Muscular

 Nota aclaratoria (Existen nuevos 'puentes' entre las terapias reichianas y otras técnicas y filosofías orientales.  Reich nunca relacionó directamente estos enfoques, pero hoy se siguen investigando y generando nuevas alternativas)



CORAZA MUSCULAR

Wilhelm Reich introdujo en la psicoterapia el concepto de coraza muscular.  Se trata de una tensión muscular crónica que compromete la musculatura profunda originada durante nuestra infancia. Toda coraza constituye una función defensiva.
La coraza muscular es una especie de conciencia del sentimiento que acumulamos en nuestro cuerpo. Debido a que con el paso del tiempo olvidamos episodios de nuestra infancia, especialistas de la psicología hablan de la historia congelada. Y son esos sentimientos y emociones no expresados y olvidados los que limitan nuestra manera de sentir y actuar en el presente.
Pero este encierro de los sentimientos se traduce también a nivel físico y se plasma en la postura corporal. Así podemos distinguir al tímido, al temeroso, al autoritario, al seductor o al arrogante. Y por tanto, implicará un modo de moverse, de caminar, de sentir, de relacionarse, de pensar, y en definitiva, de ser. Wilhelm Reich fue discípulo de Sigmund Freud. Introdujo la idea a partir de su historia personal, que cada individuo crea unos anillos transversales de tensión que se manifiestan como contracturas crónicas de la musculatura profunda. Resultado: una Plástica o Postura Corporal; el modo en que nos sostenemos. Estos anillos de tensión, condicionan la libre circulación de energía. Y aquí surge la unión con el yoga: si se obstruye o limita esa circulación de energía se afectará el nivel vibracional de cada chakra, así como también el modo de sentir y relacionarse con el mundo. A partir de la relación entre Chakra y Coraza se fueron desarrollando los objetivos para el desarrollo armónico de los diferentes aspectos de la persona representados en los siete centros para:
-Desplegar, desarrollar e integrar estas energías a la conciencia y a la vida.
-Equilibrar y armonizar lo que esta de más y lo que está de menos.
-Abrir nuevos canales para la circulación de energía, esto es modificar la postura.
-Dar una salida a través del Movimiento y la Expresión aquello que quedó contenido en la Postura.
-Encontrarse con uno mismo.
Cada uno de estos objetivos se corresponde con las distintas etapas de las sesiones de Movimiento Correctivo, Movimiento Expresivo, Centramiento y Alineación de la Energía.

jueves, 20 de febrero de 2014

Consideraciones de Wilhelm Reich sobre 'El malestar de la cultura'





Consideraciones de Wilhelm Reich sobre El malestar en la cultura  de Sigmund Freud

 El Conflicto en la Sociedad Represiva entre la Moral,
el Rol Político de la Familia Coercitiva y la Sexualidad.
Una relectura de Wilhelm Reich

Laura Virginia Kasangian

“La existencia de ésta (se refiere a la cuota de agresividad propia del hombre) que podemos registrar en nosotros mismos y con derecho presuponemos en los demás es el factor que perturba nuestros vínculos con el prójimo y que compele a la cultura a realizar su gasto [de energía]. A raíz de esta hostilidad primaria y recíproca de los seres humanos, la sociedad culta se encuentra bajo una amenaza de disolución. El interés de la comunidad de trabajo no la mantendría cohesionada; en efecto, las pasiones que vienen de lo pulsional son más fuertes que unos intereses racionales. La cultura tiene que movilizarlo todo, para poner límites a las pulsiones agresivas de los seres humanos, para sofrenar mediante formaciones psíquicas reactivas sus exteriorizaciones. De ahí el recurso a métodos destinados a impulsarlos hacia identificaciones y vínculos amorosos de meta inhibida....”[i]

Sobre este argumento gira principalmente la crítica de Reich, quien no obstante, acepta como válida la observación clínica psicoanalítica acerca de la existencia de los instintos antisociales y agresivos en el interior del inconsciente. Pero aclara que esta observación realizada sobre pacientes neuróticos (es decir, la mayor parte de la sociedad occidental) es un visión parcializada de la realidad generada por el contexto social. Según Reich, en el inconsciente existen instintos de exigencias naturales-biológicas, que al ser reprimidas y, por lo tanto, insatisfechas, conlleva a una intensificación de aquellos instintos antisociales y tendencias infantiles de formación secundaria.
En La izquierda freudiana se presenta como una crítica más de Reich a Freud la tesis contradictoria acerca de la relación dialéctica entre la civilización y la represión (donde la misma civilización por su modo de influir en el hombre termina por transformarlo en  un ser incapaz de vivir en una sociedad pacífica). Robinson a su vez,  no acepta dicha contradicción esté presente en la teoría psicoanalista, sino que señala,  que la misma  es un aspecto paradójico en la propia realidad del ser humano. Aspecto de complejidad humana que según él, Reich no logra apreciar. En este mismo texto se tiene en mayor consideración aquella crítica a Freud, en donde Reich señala que aquél, generalizó el carácter represivo de la civilización de Occidente, sin tomar en cuenta otros tipos de estructuras de carácter y las distintas formas de comunidad. Al respecto,  puede observarse el final  del capítulo V de El malestar en la cultura  en el cual Freud enuncia que ya en los pueblos primitivos había sometimiento a un jefe o autoridad y que las libertades no eran para todos. Cabría aclarar que esta concepción de Freud sobre el primitivo es, para Reich, propia del comienzo del patriarcado en donde la sociedad originariamente matriarcal-liberal va cediendo paso a la represión, la esclavitud y a la formación de sujetos pasivos que por su misma composición sean incapaces de cualquier iniciativa propia, incapaces de cualquier revolución.
En un marco más general, Reich considera a la primera etapa de la teoría psicoanalítica, como una ciencia revolucionaria que cuestionaba a la cultura dominante y denunciaba  las consecuencias nefastas sobre los individuos.  Sin embargo, fue debido tanto al gran esfuerzo (y sufrimientos) que necesitó Freud para ser aceptado en el ámbito científico-académico, como también su vejez y estancamiento (al contar con cierto status y reconocimiento), que no pudo mantener su espíritu revolucionario, llegando así  a rechazar la teoría del orgasmo por miedo a perder su  posición. Sería según Reich, en esta segunda etapa donde el psicoanálisis sufrió un aburguesamiento. Dicho resultado será una de las bases de todas las críticas marxistas y comunistas.
Otro eje fundamental sobre el cual se apoya la crítica de Reich es el aspecto estático invariante, que le atribuye Freud al ser humano y a su estructura social a través de sus teorías sobre el instinto de muerte.
Si el ser humano tenía una tendencia innata al sufrimiento y a la autodestrucción, no era posible ninguna revolución, ni social, ni sexual. Y así, por cierto, lo postula Freud en su texto aquí tratado, donde anticipa que sólo se podrán realizar pequeñas modificaciones pero que una parte del conflicto (aquella que vuelve a la vida insatisfecha en relación directa con el sufrimiento) permanecería por sobre cualquier intento de modificación. Esto sería así  tanto en el socialismo como en el capitalismo.

 Cierre. Una problemática aún vigente.

En palabras de Robinson:

“Toda la obra de Reich como psicólogo, teórico social y comentarista político apuntaba de manera inevitable hacia una sola conclusión: la necesidad de una revolución que asegurase, de una vez para siempre, los derechos sexuales de los niños y adolescentes […] Fue, en especial, un ardoroso defensor de los derechos sexuales de las mujeres.”[ii]

Sin embargo, resulta importante aclarar qué entiende Reich por “revolucionario”: “[…] no significa el uso de la dinamita, sino el de la verdad. […] Significa, una llamada abierta y pública a la conciencia humana sin rodeos ni subterfugios. […] Revolución significa “radical porque va a la raíz de las cosas”.”[iii]
Un factor a destacar en estos desarrollos y teorías sostenidas por W.Reich, es el haber ensayado ciertas respuestas posibles a los interrogantes de una época en constante ebullición, tanto en el plano académico como en el económico- socio político y así mismo en el ideológico.
Pues bien, podría uno preguntarse por la trascendencia de abordar la obra de este autor (lejano en el tiempo y muchas veces ignorado) como también, la problemática por él tratada. Es entonces, donde se vislumbra que a pesar de  sus intentos, tanto teóricos como prácticos, por hacer conciente  al ser humano sobre los intereses de sectores de poder que imponen una conducta, una moral, y una subjetividad que los legitimen; en la actualidad sobreviven muchos (sino todos) los conflictos que movieron su espíritu crítico y observador de lo social.  
Sus teorías lejos de haber cerrado la problemática, como él mismo lo considera, sentaron una base para el estudio del ser humano en estrecha relación con su medio (con todo lo que ello implique).




[i] Sigmund Freud: “El malestar en la cultura” , en Obras Completas, 1ª edición, Buenos Aires, Amorrortu Editores, VOL. XXI, 1976, página 109.  La primera aclaración entre paréntesis es un agregado para esclarecer el sujeto de la oración.
[ii] Paul A. Robinson: La izquierda freudiana. Reich, Roheim, Marcuse.1ª edición, s.l., Granica Editor, 1971, página 51.
[iii] Wilhelm Reich: La revolución sexual, para una estructura de carácter autónoma en el hombre, Barcelona (España), Editorial Planeta De Agostini, 1985, página 16. A pesar de que esta aclaración es realizada en el prólogo de la tercera edición (1944), resulta significativa de acuerdo a los desarrollos y a los interrogantes expuestos en la obra.

viernes, 10 de enero de 2014

Cazadores de tormentas

Introducción-
LA ORGONOMIA, es una ciencia que estudia la naturaleza. Fue la última etapa de WILHELM REICH, formaba parte de sus investigaciones puras (ya habia dejado el período de las terapias) y necesitaba llevar a lo empírico y constatar sus teorías sobre la ENERGÍA.
 En la última década de su vida realizó investigaciones sobre los huracanes, el clima, la aurora boreal, las condiciones de la atmósfera.
Por eso cuando vuelven a aparecer- hoy entre los movimientos ambientalistas, ecologistas- los que estudian estos fenómenos  y concluyen que se están produciendo serios cambios climáticos, es interesante volver sobre las experiencias de Reich. Las que realizó en Texas (en el desierto), con su 'rompenubes', produciendo lluvia, los estudios de las rocas, y el movimiento de los tornados y huracanes sobre norteamérica.

(nota aparecida en otros medios)

Ayer (9/1/14) sucedió una de las tragedias más inesperadas en nuestro país. Un rayo cayó en un lugar de la playa matando a cuatro jóvenes. Era algo que nunca había sucedido, o por lo menos que no se tuvo conocimiento a traves de los medios. Por la noche se supo con más detalle, lo que no se está acostumbrado es que estos fenómenos metereológicos sean tomados en serio. Como siempre los medios se encargan de confundir a través de opiniones, para después llamar a los especialistas y que estos digan que les faltan elementos. El dolor y la impotencia era lo que reinaba.

El año pasado había muerto- en su ley, en medio de sus investigaciones- Tim Samaras, conocido como uno de los CAZADORES DE TORMENTAS. Decimos en su ley porque sus investigaciones sobre tornados, huracanes, tormentas cada vez eran más arriesgadas. Lo que iba dejando como conocimiento científico es lo poco que se sabe, de la descarga de un rayo, de un relámpago que lo lejos (por lo que conocemos por fotos o lo que a veces vemos fueran de las grandes ciudades) iluminan el cielo.

Han promocionado ahora a un equipo de jóvenes, que en el zócalo (lo que se coloca abajo en una pantalla de TV), que los llaman CAZADORES DE TORMENTAS. Se presentó una 'socorrista' (enfermera de profesión), un fotógrafo, y hablaron de sus conexiones con los metereólogos del país. Informaron sus actividades (que mantienen de sus bolsillos), los corredores de tornados en Argentina (colas de tornados), y lo más cerca que estuvieron en Pergamino, de una tormenta. No tienen la tecnología que tienen los primeros 'cazadores', pero comienzan, y ahora se debe dar más importancia a la prevención sobre la población.

Las imágenes que mostraban se parecían- en menor escala- a las de Samaras (que realizó sus informes, y murió cerca de Reno), en como avanzan en medio de las lluvias.
Si alguien los conecta: hay que avisarles de las investigaciones que realizó WILHELM REICH, con sus estudios de Huracanes, tornados y toda su teoría de la ORGONOMÍA, en la atmósfera. Las descargas de electricidad entre las nubes y sus cargas positivas (sobre la tierra que tiene carga negativa), que chocan y producen esos fogonazos que vemos. REICH ya sabía que la tierra (y su clima) no era más la misma: Las experiencias de bombas atómicas bajo tierra y en diferentes lugares fueron rompiendo el equilibro del clima en todo el planeta

(imágenes de Tim Samaras)