Consideraciones de
Wilhelm Reich sobre El malestar en la cultura de Sigmund Freud
El Conflicto en la Sociedad Represiva
entre la Moral,
el Rol Político de la Familia
Coercitiva y la Sexualidad.
Una relectura de Wilhelm Reich
Laura Virginia Kasangian
“La existencia de ésta (se refiere a la
cuota de agresividad propia del hombre) que podemos registrar en nosotros
mismos y con derecho presuponemos en los demás es el factor que perturba
nuestros vínculos con el prójimo y que compele a la cultura a realizar su gasto
[de energía]. A raíz de esta hostilidad primaria y recíproca de los seres
humanos, la sociedad culta se encuentra bajo una amenaza de disolución. El
interés de la comunidad de trabajo no la mantendría cohesionada; en efecto, las
pasiones que vienen de lo pulsional son más fuertes que unos intereses
racionales. La cultura tiene que movilizarlo todo, para poner límites a las
pulsiones agresivas de los seres humanos, para sofrenar mediante formaciones
psíquicas reactivas sus exteriorizaciones. De ahí el recurso a métodos
destinados a impulsarlos hacia identificaciones y vínculos amorosos de meta
inhibida....”[i]
Sobre este argumento gira principalmente la crítica de
Reich, quien no obstante, acepta como válida la observación clínica
psicoanalítica acerca de la existencia de los instintos antisociales y
agresivos en el interior del inconsciente. Pero aclara que esta observación
realizada sobre pacientes neuróticos (es decir, la mayor parte de la sociedad
occidental) es un visión parcializada de la realidad generada por el contexto social.
Según Reich, en el inconsciente existen instintos de exigencias
naturales-biológicas, que al ser reprimidas y, por lo tanto, insatisfechas,
conlleva a una intensificación de aquellos instintos antisociales y tendencias
infantiles de formación secundaria.
En La izquierda freudiana se presenta como una
crítica más de Reich a Freud la tesis contradictoria acerca de la relación
dialéctica entre la civilización y la represión (donde la misma civilización
por su modo de influir en el hombre termina por transformarlo en un ser incapaz de vivir en una sociedad
pacífica). Robinson a su vez, no acepta
dicha contradicción esté presente en la teoría psicoanalista, sino que
señala, que la misma es un aspecto paradójico en la propia
realidad del ser humano. Aspecto de complejidad humana que según él, Reich no
logra apreciar. En este mismo texto se tiene en mayor consideración aquella
crítica a Freud, en donde Reich señala que aquél, generalizó el carácter
represivo de la civilización de Occidente, sin tomar en cuenta otros tipos de
estructuras de carácter y las distintas formas de comunidad. Al respecto, puede observarse el final del capítulo V de El malestar en la
cultura en el cual Freud enuncia que
ya en los pueblos primitivos había sometimiento a un jefe o autoridad y que las
libertades no eran para todos. Cabría aclarar que esta concepción de Freud
sobre el primitivo es, para Reich, propia del comienzo del patriarcado en donde
la sociedad originariamente matriarcal-liberal va cediendo paso a la represión,
la esclavitud y a la formación de sujetos pasivos que por su misma composición
sean incapaces de cualquier iniciativa propia, incapaces de cualquier
revolución.
En un marco más general, Reich considera a la primera
etapa de la teoría psicoanalítica, como una ciencia revolucionaria que
cuestionaba a la cultura dominante y denunciaba
las consecuencias nefastas sobre los individuos. Sin embargo, fue debido tanto al gran
esfuerzo (y sufrimientos) que necesitó Freud para ser aceptado en el ámbito
científico-académico, como también su vejez y estancamiento (al contar con
cierto status y reconocimiento), que no pudo mantener su espíritu
revolucionario, llegando así a rechazar
la teoría del orgasmo por miedo a perder su
posición. Sería según Reich, en esta segunda etapa donde el
psicoanálisis sufrió un aburguesamiento. Dicho resultado será una de las bases
de todas las críticas marxistas y comunistas.
Otro eje fundamental sobre el cual se apoya la crítica
de Reich es el aspecto estático invariante, que le atribuye Freud al ser humano
y a su estructura social a través de sus teorías sobre el instinto de muerte.
Si el ser humano tenía una tendencia innata al
sufrimiento y a la autodestrucción, no era posible ninguna revolución, ni
social, ni sexual. Y así, por cierto, lo postula Freud en su texto aquí
tratado, donde anticipa que sólo se podrán realizar pequeñas modificaciones
pero que una parte del conflicto (aquella que vuelve a la vida insatisfecha en
relación directa con el sufrimiento) permanecería por sobre cualquier intento
de modificación. Esto sería así tanto en
el socialismo como en el capitalismo.
Cierre. Una
problemática aún vigente.
En palabras de Robinson:
“Toda la obra de
Reich como psicólogo, teórico social y comentarista político apuntaba de manera
inevitable hacia una sola conclusión: la necesidad de una revolución que
asegurase, de una vez para siempre, los derechos sexuales de los niños y
adolescentes […] Fue, en especial, un ardoroso defensor de los derechos
sexuales de las mujeres.”[ii]
Sin embargo, resulta importante aclarar qué entiende
Reich por “revolucionario”: “[…] no significa el uso de la dinamita, sino el de
la verdad. […] Significa, una llamada abierta y pública a la conciencia humana
sin rodeos ni subterfugios. […] Revolución significa “radical porque va a la
raíz de las cosas”.”[iii]
Un factor a destacar en estos desarrollos y teorías
sostenidas por W.Reich, es el haber ensayado ciertas respuestas posibles a los
interrogantes de una época en constante ebullición, tanto en el plano académico
como en el económico- socio político y así mismo en el ideológico.
Pues bien, podría uno preguntarse por la trascendencia
de abordar la obra de este autor (lejano en el tiempo y muchas veces ignorado)
como también, la problemática por él tratada. Es entonces, donde se vislumbra
que a pesar de sus intentos, tanto
teóricos como prácticos, por hacer conciente al ser humano
sobre los intereses de sectores de poder que imponen una conducta, una moral, y
una subjetividad que los legitimen; en la actualidad sobreviven muchos (sino
todos) los conflictos que movieron su espíritu crítico y observador de lo
social.
Sus teorías lejos de haber cerrado la problemática,
como él mismo lo considera, sentaron una base para el estudio del ser humano en
estrecha relación con su medio (con todo lo que ello implique).
[i]
Sigmund Freud: “El malestar en la cultura” , en Obras Completas, 1ª
edición, Buenos Aires, Amorrortu Editores, VOL. XXI, 1976, página 109. La primera aclaración entre paréntesis es un
agregado para esclarecer el sujeto de la oración.
[ii]
Paul A. Robinson: La izquierda
freudiana. Reich, Roheim, Marcuse.1ª edición, s.l., Granica Editor, 1971,
página 51.
[iii]
Wilhelm Reich: La revolución sexual, para una estructura de carácter
autónoma en el hombre, Barcelona (España), Editorial Planeta De Agostini,
1985, página 16. A pesar de que esta aclaración es realizada en el prólogo de
la tercera edición (1944), resulta significativa de acuerdo a los desarrollos y
a los interrogantes expuestos en la obra.
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