Centro de Estudios Wilhelm Reich

CENTRO DE ESTUDIOS WILHELM REICH. Buenos Aires. Argentina

martes, 27 de noviembre de 2012

lunes, 15 de octubre de 2012

Enfoque bioenergético (fragmento)




INTEGRACIÓN CUERPO, EMOCIÓN y MENTE: EL ENFOQUE BIOENERGÉTICO de A. Lowen

Antonio Núñez Partido
Universidad Pontificia Comillas
anup@upcomillas.es


RESUMEN
La terapia bioenergética es a la vez una forma de entender la personalidad humana en función de los procesos energéticos del cuerpo y una forma de psicoterapia. También conocida como análisis bioenergético, fue desarrollada por Alexander Lowen, discípulo de Wilhelm Reich.
No tenemos cuerpo, sino que somos cuerpo y es en éste, donde nuestros conflictos y bloqueos psicológicos van imprimiendo su huella y poco a poco, se va configurando nuestra coraza muscular en función de nuestras vivencias. Esta coraza de alguna forma distorsiona el flujo de energía vital. El terapeuta provoca con ejercicios físicos a sus pacientes para que surjan las emociones reprimidas, registradas en el cuerpo como tensiones musculares. Para esto trabaja con sus manos sobre los músculos contraídos, prescribe posiciones estresantes y movimientos expresivos a la vez que pide al paciente que se abandone a las emociones que emergen.
El objetivo es ayudar al individuo a gozar al máximo de las funciones básicas del cuerpo: respiración, movimientos, auto expresión, sexualidad, sentimientos y emociones.

“Si eres cuerpo vivo nadie puede decirte cómo has de sentir el mundo. Y nadie puede decirte qué es la verdad,pues tú mismo la sentirás. El cuerpo no miente”
S. Keleman

1. Breve Reseña Histórica
El método desarrollado por Alexander Lowen, tiene sus raíces y sus antecedentes históricos en las teorías de Freud, Jung, y por supuesto de Wilhelm Reich, discípulo de Freud y maestro de Lowen.
Comenzó trabajando y estudiando con Reich en Nueva York, y continuó su formación como médico y psiquiatra en Suiza. Al volver cinco años más tarde, su trayectoria profesional y personal se fue distanciando de Reich, siendo más crítico hacia su trabajo y evolución, asociándose entonces con otros ex - alumnos de Reich entre ellos con J. Pierrakos, con quien fundó en 1956 el Instituto de Análisis Bioenergético en Nueva York.
Reconoce lo positivo de la labor de Reich en su primer libro “Language of the body”, la importancia de su aportación a la psiquiatría y la influencia que ha tenido en sus teorías el estudio y las ideas que le trasmitió sobre la energía, entre otras.

2. Hipótesis Bioenergéticas
Podemos remontar este enfoque al mismo Freud, a sus nunca olvidados inicios psicofisiológicos, a su teoría psicoanalítica donde los traumas psíquicos se transfieren al mundo somático.1
1En los años veinte, los analistas confrontados con las resistencias de los pacientes, se preocupan de la eficacia del tratamiento. Ferenczi (1873-1933) sugiere que ciertas vivencias tempranas no se prestan a la rememoración y sólo pueden ser revividas tras unas Técnicas activas. Éste, en un primer tiempo, aumenta la rigidez de la regla Decir todo, no hacer nada, no intervenir para nada, para obligar al sujeto, a fuerza de frustración, a progresar. Luego cambia del todo y empieza a gratificar a sus pacientes con una A.

Wilhem Reich, discípulo fiel primero y luego díscolo, que siguiendo en un principio las instrucciones de Freud y superándolas después; escribió en 1930 “El Análisis del Carácter”. Donde propugna que las experiencias traumáticas y emocionales, en su somatización, configuran la estructura corporal de las personas además de su personalidad; dando origen a diversos tipos psicocorporales y por consiguiente un abordaje terapéutico más psicosomático2.
Esta tradición es recogida por Alexander Lowen en los Estados Unidos de Norteamérica que termina afirmando: No tenemos cuerpo sino que somos nuestro cuerpo (1956) y enunciando las siguientes hipótesis de trabajo.

3. el Cuerpo es la memorización y expresión de las experiencias vitales de las personas
3.1. Memorización:
Toda expresión física del cuerpo tiene un significado: la calidad de un apretón de manos, la postura, la mirada, el tono de la voz, la forma de moverse... Cuando estas expresiones han quedado fijadas y son habituales, podemos leer en ellas la historia de una experiencia pasada. Si la interacción con el medio fue difícil los patrones básicos corporales de movimiento y expresión serán menos espontáneos y libres, y, por lo tanto, menos satisfactorios.
Por ejemplo, si un niño teme que le regañen, le castiguen o le retiren el cariño por expresar su rabia, aprenderá pronto a suprimir este sentimiento. Para ello apretará la mandíbula y cerrará la boca y la garganta por dentro (tensionándola) . O retirara la energía de otras partes de su cuerpo (negando) o tensará ciertos grupos de músculos (castigándose, somatizando... ). O quizás ponga cara de buen chico tapando su sentimiento con la imagen de lo opuesto ( Mecanismo de Defensa ). Si esta experiencia se repite crónicamente su actitud quedará estructurada en su cuerpo, con el consiguiente efecto de atrapar su energía entre dos fuerzas contradictorias.

La Enfermedad psíquica conllevaría entonces somatizaciones simbólicas, por la inhibición de impulsos y emociones que generan tensiones musculares crónicas o agudas, trastornos de la respiración y ansiedad generalizada.
Cualquier limitación de la Movilidad Psicofísica es tanto resultado como causa de dificultades emocionales. Su origen proviene de conflictos no resueltos en la infancia, pero la persistencia de la tensión crea dificultades emocionales actuales que chocan con la exigencia de la realidad adulta y del presente. Toda rigidez física interfiere e impide una respuesta unitaria a las situaciones.
Cualquier restricción de la Respiración natural es, a la vez, resultado y causa de ansiedad. Lo primero que se altera en una persona ante un shock, susto o sufrimiento fuerte es la respiración. Si la situación generadora de ansiedad persiste durante un tiempo, el desarreglo de la respiración llega a estructurarse
actitud maternal, abiertamente cariñosa. Incluso ciertas tareas le eran impuestas al paciente, tales como tocar el piano, escribir ideas poéticas, ciertas prohibiciones, etc. Es más, llega a decir que “desde entonces aprendí que a veces es útil aconsejar ejercicios de relajación y que con esta clase de relajación la persona puede superar las inhibiciones psíquicas y las resistencias a la asociación”.No sólo importa el contenido del discurso, sino cómo éste se articula. Reich no se dedica sólo a escuchar, observa también la expresión del paciente, qué emociones fluyen, cuales están reprimidas, qué dice su cuerpo. En " El Análisis del Carácter " escribe: La palabra sirve a menudo de defensa: oculta el lenguaje expresivo de las profundidades biológicas.

en tensiones torácicas y diafragmáticas. La incapacidad para respirar libremente bajo estrés emocional constituye la base fisiológica para experimentar ansiedad en situaciones cargadas emocionalmente.
El Objetivo consistiría en: Aumentar el conocimiento de sí mismos, integrando sensaciones, sentimientos, emociones y procesos mentales racionales; conjugando su expresión a través del cuerpo con ejercicios físicos y la palabra.
Entonces el Proceso Terapéutico consiste en la toma de contacto con el cuerpo por sensaciones originadas con ejercicios expresivos corporales (rabia), sentimientos y emociones propiciadas por ellos que a su vez despiertan recuerdos (origen y significado de nuestros problemas) y análisis racionales del allá y entonces, de esos recuerdos que condicionan de alguna manera el Aquí y Ahora.
La Terapia bioenergética, por medio de movimientos especiales y de posiciones corporales, ayuda a recuperar la respiración y la movilidad naturales, liberándolas de las tensiones crónicas, que a la larga son la causa de muchos males, psicosomáticos y emocionales. A través de ello el paciente mejora su contacto con la realidad física. Y al mismo tiempo con la realidad psíquica e interpersonal. Ambos aspectos, físico y psíquico, deben ser tratados conjuntamente, puesto que son las dos caras del mismo proceso.
El cuerpo es la base para el funcionamiento en la realidad. Por lo tanto, cualquier mejora en el contacto con el mismo producía un cambio significativo para la persona en su auto imagen, en la calidad de sus sentimientos, en su creatividad y capacidad de trabajo, en sus relaciones interpersonales y en su disfrute de la vida.
3.2. Expresión:
Las distintas partes del cuerpo humano tienen un simbolismo según las funciones3 que desempeñan en su relación con las interacciones sociales, personales y con el entorno o la realidad.

4. Significado funcional: El lenguaje del Cuerpo
Sentidos: Ver, Oír, Hablar su uso nos conduce al control y contacto sobre el entorno, que es la función que habitualmente tienen, sus alteraciones se relacionan frecuentemente con autismo, amenaza, desconfianza y paranoidismo.
Pierna y Pies: Soporte, estabilidad, movimiento. Contacto con la tierra, la realidad. Nos permiten mantenernos erguidos, con lo que supone esto en nuestra carga filogénetica de cara a la relación social, de poder y dominio. Nos permiten el movimiento y la autonomía personal. Su disfuncionalidades apuntan a insatisfacciones en las áreas mencionadas
Pelvis: Micción y defecación relaciona su incapacidad con dependencias infantiles vergonzosas. Temor al descontrol o a la dependencia.
Genitales: Incapacidad sexual y de placer genital, privándonos no sólo de este último sino afectando también a la intimidad y calor afectivo de la relación sexual.
Pecho: Con él y los brazos, abrazamos, entramos en contacto más afectivo con los demás, en él, percibimos: sentimientos y emociones, ternura, pena, melancolía y vitalidad, su rigidez las difumina.
Corazón: Simbolizamos nuestros sentimientos respecto a la vida y el temor a la muerte.Función: Liberación de energía, homeostasis biológica y psicológica.
Espalda: Somatizamos y acusamos la tensión por la obligación o responsabilidad. De sus músculos arranca la fuerza de la agresividad y la voluntad. Su discapacidad puede hacernos sentir débiles y muy incapaces.
Brazos: Abrazos, contacto social, manejo de la realidad y la herramienta del golpe violento.
Manos: Utilizar herramientas, hacer cosas, acariciar. Su torpeza apunta hacia sentimientos de inutilidad.
Cuello: Control de lo que pasa a nuestro alrededor y sobre nosotros mismos (mareos).
Cara: Identidad, autoimagen, autoestima.
Cabeza: Control personal, raciocinio.

2. La energía según Alexander Lowen
Lowen, discípulo de Reich, coincide con su maestro en que el organismo humano es un sistema de energía abierto en el cual la energía puede aumentarse y disminuirse.
Para Lowen la energía no debe limitarse a lo sexual sino que debe concebirse como energía vital porque sirve para todas las necesidades del organismo: sexuales, motrices y sensoriales.
La energía debe estar anclada en dos polos: la cabeza y los genitales, y debe fluir igualmente a uno y otro polo partiendo de un punto en la región abdominal que los orientales llaman “hara”. Cuando la energía fluye más hacia uno de los polos habrá trastornos emocionales y actividades y conductas extremas.
El flujo de energía a lo largo del eje longitudinal (cabeza/genitales) puede estar obstaculizado por restricciones en distintas partes del cuerpo: ojos, boca, cuello, hombros, pecho, diafragma y cintura. Según estas obstaculizaciones el individuo desarrollará un carácter bioenergético determinado, a saber: esquizoide, oral, masoquista, psicópata y rígido.

3. El Carácter en Bioenergética
Reich describe el carácter como el modo habitual y fijo de reaccionar el individuo ante situaciones conflictivas parecidas a las que se le presentaron en la infancia, en la que el miedo al castigo u otras penas obligaron al niño a disminuir su respiración, tensar su musculatura y limitar su actividad interna y externa para evitar la ansiedad que la expresión libre de sus sentimientos le acarreaba.
Los impulsos biológicos de un niño quedan limitados y restringidos por la actitud de hostilidad, desaprobación, castigo o indiferencia de los padres y personas importantes. El pequeño reacciona según su constitución biológica, el impulso obstaculizado, la etapa de su desarrollo y el sexo y carácter de la persona que más le presiona.
Este es el origen de los llamados “mecanismos de defensa”, que sostienen estas actitudes mentales a través de una estructura somática, llamada “coraza muscular”. Ambas cosas, las actitudes mentales y la coraza muscular, constituyen el carácter o tipo bioenergético.
Tanto Lowen como Reich, explican el fenómeno de la represión por la contracción del organismo y el endurecimiento y rigidez de los músculos contraídos. Entonces, el soma con su energía limitada, tiene una influencia sobre la psique determinando, limitando o distorsionando las funciones psíquicas del individuo: las emociones, el pensamiento, las fantasías, las ilusiones y hasta los ideales del adulto, reforzando al mismo tiempo los mecanismos de defensa. Por contrapartida, le proviene al organismo de cierto equilibrio, aunque precario, de tal modo que el individuo siente menos ansiedad al reducirse el exceso de energía.
El carácter, que quedará inscrito en la estructura muscular de modo que para modificarlo no basta analizar intelectualmente los mecanismo de defensa, como planteaba Freud. Será preciso también relajar las tensiones crónicas de la coraza muscular.

 

lunes, 30 de julio de 2012

¿DÓNDE ESTÁ LA VERDAD?


 Este año apareciò (en inglés) la cuarta parte de los documentos, cartas y papeles de Wilhelm Reich. Esta vez es el período que faltaba. Va desde 1948 a 1957 (año de la muerte de Reich)

El título aproximado sería ¿DÓNDE ESTÁ LA VERDAD?, una buena pregunta para entender ese período de su vida y obra en norteamérica
 
 

Where’s the Truth? is the fourth and final volume of Wilhelm Reich’s autobiographical writings, drawn from his diaries, letters, and laboratory notebooks. These writings reveal the details of the outrider scientist’s life—his joys and sorrows, his hopes and insecurities—and chronicle his experiments with what he called “orgone energy.”


A student of Freud’s and a prominent research physician in the early psychoanalytic movement, Reich immigrated to America in 1939 in flight from Nazism, and pursued research about orgone energy functions in the living organism and the atmosphere. Where’s the Truth? begins in January 1948, shortly after Reich became a target of the Federal Food and Drug Administration. He had already faced persecution by the U.S. government, having been mistaken by the State Department and the FBI for both a Communist and a Nazi. Starting in 1947, Reich was hounded by the FDA, which, in 1954, obtained an injunction by default against him that enabled it to burn six tons of his published books and research journals, and to ban the use of one of his most important experimental research tools—the orgone energy accumulator. Challenging the right of a court to judge basic scientific research, Reich was imprisoned in March 1957 and died in the U.S. Penitentiary in Lewisburg, Pennsylvania, eight months later.

The text gathered here shows Reich’s steadfast determination to protect his work

lunes, 2 de julio de 2012

domingo, 6 de mayo de 2012

EVA REICH

Eva Reich: "la ciencia oficial ha ignorado el trabajo de Wilhelm Reich"

Veintiún años después de que Wilhelm Reich muriera en una cárcel de EEUU, su hija Eva, psicoanalista, orgonterapeuta y pionera en la actualidad del «nacimiento sin violencia», llegaba a Valencia para dar a conocer la vida y obra del incómodo autor de La revolución sexual y Psicología de masas del fascismo. Aunque en la historia de la ciencia, en el campo de la psicología, sea considerado como una de las figuras equiparables a Freud o Laing, la difusión de sus libros hasta hace poco estaba prácticamente vetada en España. «Espero que sus libros sean traducidos al español y que se pueda conocer lo que él dijo y no lo que otros dicen que dijo.»

 
Eva Reich, sin más intermediarios, ofreció desde la tribuna del salón de actos de Medicina toda la obra de Reich en microfilm, siempre que existiera un aparato para su lectura. Esta donación, al parecer, pasará a la facultad de Económicas, donde podrán consultarse libremente las teorías reichianas, muchas de ellas en manuscritos.«Reich, en broma, decía: "He hecho algo, he desabrochado la cremallera de la humanidad". Intentó mirar a las personas en su núcleo más profundo, por debajo de las apariencias amables sociales. Y descubrió la energía orgánica que a finales de su vida analizó matemáticamente y llegó a aplicarla. Desde estudiante se preocupó por la energía de la líbido, por esa energía que hace que las personas se amen. Después de demostrar su existencia, trató que fuera aplicable a nivel práctico. Hacer todo esto en los años veinte, con el puritanismo inglés y Bismarck en Alemania, fue muy valiente. Una de sus obsesiones fue la existencia muy amplia de mujeres frígidas que llegaban al matrimonio sin prácticamente conocer el sexo. Así, el hecho de acceder a una sexualidad regularizada era muy violento para ellas. También defendió los derechos de los niños y jóvenes a tener deseos y sentimientos sexuales. Escribió diciendo que la masturbación no era un mal patológico, ni producía tuberculosis, sino que es una expresión normal de descarga de la energía del propio cuerpo. En aquella época a los niños se les pegaba si se tocaban los genitales. Tanto la masturbación como la sexualidad hay que desarrollarlas desde temprana edad.»
A finales de los años veinte Wilhelm Reich inicia un período de activismo político. Freud y Marx marcan las pautas de su trabajo. Crea una clínica de higiene sexual en Viena, pionera en la época, donde se práctica el control de la natalidad y mediante el aborto se ayuda a que las mujeres actúen libremente con sus emociones y deseos de amor. «Reich, al contrario que Freud, no creía en el principio de la muerte. También cambió las técnicas tradicionales del psicoanálisis al situarse en las sesiones frente al paciente -para que le viera, en lugar de detrás de su mirada- En los años treinta se trasladó a Berlín y organizó el Sex Pol, que tenía como objetivo la política sexual. El último manifiesto de esta organización data de 1936. En el mayo francés aparecieron de nuevo todos sus planteamientos, después que permanecieron en los países nórdicos a raíz del desmantelamiento de Hitler. Sus objetivos eran afirmar que las mujeres tienen derecho a su propio cuerpo, que los jóvenes tuvieran lugares adecuados para hacer el amor. Defendía a los homosexuales y se manifestó en contra de la monogamia por ley, ya que las relaciones sexuales llega un momento en que pierden interés. No es una casualidad que los países escandinavos vayan por delante en la revolución sexual, gracias a esta difusión del Sex Pol. En las escuelas se enseña educación sexual. La asistencia a la asignatura no es obligatoria. Lo obligatorio es que todas las escuelas den este curso.»
La siguiente etapa de su vida comienza con la formación de un laboratorio de energía en Oxford, donde analizaba sus variaciones en las sensaciones agradables y desagradables. Comprobó que las sensaciones tienen un potencial objetivo y que puede medirse el potencial eléctrico de la piel. Describió la bioenergía como energía vital de tipo eléctrico aunque más concreta que ésta y la magnética. Estudió también infusiones de hierbas en busca de amebas para experimentar su proceso de muerte y degeneración y luego de regeneración. Entonces afirmó que toda la energía se concentra en biones. Investigando con la ayuda de microscopios de 4.000 aumentos ópticos, rompió el principio de que toda célula procede de una célula, para establecer que puede proceder de la desintegración de biones.

Cáncer

La biotapia del cáncer y las aplicaciones prácticas del acumulador de energía orgónica y cloud-buster (rompe-nubes) constituyen tres temas destacados en sus últimos años. «El doctor Reich -prosigue explicando su hija Eva- estudió el cáncer como una contracción del sistema biológico de la persona. Es como si hubiese una debilidad del cuerpo durante toda la vida y, al final, éste se desintegra muriendo antes incluso de que el propio cuerpo muera físicamente. Los órganos se desintegran en forma de biones cuando la persona todavía vive. Así vio que era posible ayudar a estas personas recargándolas con energía o con alimentos no cocinados que tuvieran clorofila. El cáncer está realizando estragos. En Estados Unidos un 25% de la población está aquejada, es decir, uno de cada cuatro americanos tiene cáncer. Cada vez abundan más sustancias que lo producen, como las radiaciones nucleares, de las televisiones, fluorescentes, pesticidas, cigarrillos, etcétera. De todas formas, en este tema se desconoce lo que realmente aportó el doctor Reich, que son las características caractereológicas del canceroso. Es una persona resignada, hacia dentro, masoquista, poco activa sexualmente, como si tuviera un sufrimiento interior que le va comiendo.»Con el acumulador de energía orgánica Reich ayudaba a restaurar la energía en el organismo. No intentó curar el cáncer, porque sabía que no se podía combatir ni con el orgón ni con el bisturí, pero sí que alargó en bastantes meses los casos que tenían dos o tres semanas de vida, aplicando el acumulador. «Es como una cabina con una capa metálica que absorbe y repele la energía. En el centro entonces se produce una gran concentración de energía. Así se recarga a las personas que están bajas de energía. Con este aparato estoy experimentando más de veinte años.» En cuanto al rompe-nubes consiste en unos tubos metálicos agujereados, conectados con una corriente de agua. Al moverlos emiten vapor, energía orgónica muerta, que provoca lluvia no tormentosa, pero sí persistente y fina. En 1954 realizó los primeros experimentos en el desierto de Arizona. Eva le acompañaba. «De todas formas, su aplicación primaria no es provocar lluvia, sino refrescar la atmósfera, remover la energía orgónica muerta. Este es un trabajo que debería ser coordinado a nivel de todos los países mediante una cadena de cloud-busters conectados por emisoras de radio, como actualmente se hace con el tiempo meteorológico. La contaminación, la energía nuclear están haciendo desaparecer la energía orgónica, tal como predijo el doctor Reich. Ya no existe el tiempo combinado y suave, sino que los veranos son muy secos y el frío muy agudo.»
La última parte de la obra de Reich está secuestrada por el Gobierno de Estados Unidos, en la Universidad de Harvard. Su hija Eva inició un procedimiento legal para liberar estos papeles, que todavía no ha finalizado. Mientras tanto, puntos de su obra siguen oscuros. A ello hay que agregar la marginación de sus teorías que hicieron blanco contra los totalitarismos fascista y soviético. «La ciencia oficial ha ignorado el trabajo de Wilhelm Reich», afirma Eva, que está dedicando estos años al nacimiento sin violencia, «porque la psiquiatría del futuro es prevenir la neurosis en los niños. Un nacimiento violento, sin cuidar la acomodación al nuevo medio fuera del útero mediante masajes y adecuada temperatura, puede crear un trauma fuerte.» «El doctor Reich afirmó que el mundo de la persona era bueno, pero sus emociones estaban bloqueadas por la sociedad o por él mismo, formándose una extraña coraza. Comprobó con diversas sociedades y tribus que en aquellas en que la sexualidad no era libre se daba la violencia.»



sábado, 24 de marzo de 2012

domingo, 18 de marzo de 2012

El inicio de la revolución sexual


Wilhelm Reich: con él comenzó la revolución sexual

POR James M. Murphy

La revolución sexual fue un proyecto de la contracultura que proveyó no sólo algo más personal sino más duradero que la política en la que se prodigaba demasiada preocupación y dinero

(islingtongue.blogspot.com)
Los habitantes de Europa central de fin de siècle pensaban mucho en el sexo. Los clubes nudistas se multiplicaron para tratar la lujuria con la luz del sol, mientras que los sobrios médicos los envolvían en su taxonomía especializada para adecuarlos al resto del conocimiento humano. Psychopathia Sexualis (1886) de Richard Krafft-Ebing fue una obra muy leída, a pesar de que partes del libro fueron impresas en latín “para desalentar a los lectores legos”. Frühlings Erwachen de Frank Wedekind retrataba la angustia de la pubertad, mientras que Reigen de Arthur Schnitzler el patetismo de una noche en vela, al tiempo que Sex and Character (1903) de Otto Weininger, intrigó tanto a Wittgenstein como a Hitler (Freud lo odiaba) con su argumento de que la abstinencia sexual en los hombres (las mujeres eran incapaces de ello) representaba la división de la labor cultural entre los sexos (“El hombre posee un pene, pero la vagina posee a la mujer). Para el año 1900, y la publicación de su Interpretación de los sueños, Freud había ganado su cátedra y puso en práctica las ideas que colocó la naciente revolución sexual en su camino. Veinte años después, su tipo curia Sociedad Psicoanalítica de Viena atraía a una nueva generación de seguidores de la posguerra, entre ellos a un estudiante pobre de provincia: Wilhelm Reich.

Reich tenía una historia personal que provocaba que cualquier psicoanalista sacara su cuaderno de apuntes. Su desconcertantemente cándida autobiografía Pasión de juventud (publicado después de su muerte en 1957) habla de una precocidad sexual freak –a los cinco años escuchaba al personal de la casa haciendo el amor y tendría relaciones con la cocinera seis años más tarde, por no hablar de la escabrosa experimentación con los temas de su país encontrados en la granja de su padre en Bukovina. También hubo una tragedia familiar traumática: su padre lo forzó a confirmar las sospechas de que su querida madre tenía una aventura amorosa, después de lo cual tuvo dos intentos de suicidio, el segundo con éxito. Cuatro años en las trincheras de la Primera Guerra Mundial pudieron ser un alivio de la vida en la granja.

Psicoanálisis y marxismo
Wilhelm Reich (atlasobscura.com)
Tenía 22 años y todavía estaba en la escuela de medicina, cuando el círculo de Freud le dio la bienvenida. Pronto, Reich fue considerado como el más prometedor de los nuevos reclutas. Pero él no podía ignorar las revoluciones políticas que hervían en Europa Central después de la guerra. Se unió al Partido Comunista de Austria y más tarde al Alemán e hizo labor en la Asociación Alemana para las Políticas Sexuales Proletarias (Sexpol), con la esperanza de usar el psicoanálisis como un medio para cambiar a la sociedad más que una terapia para rescatar a los individuos neuróticos. En Berggasse 19, el hecho de que la vida mental fuera una construcción social, en vez de la inevitable lucha de una sexualidad infantil conflictuada, era visto como una herejía, un “fanatismo político”, como lo describió el biógrafo de Freud, Ernest Jones. Freud argumentaría más adelante en La civilización y sus descontentos (1930) que a lo mejor que podemos aspirar es a controlar la tensión creada por la energía libidinal: la neurosis no se cura por “vivir libremente” fuera de la sexualidad, el evangelio que Reich predicó el resto de su vida, en lo que Christopher Turner describe como un esfuerzo para “reconciliar el psicoanálisis y el marxismo”.
Pocas cosas en la vida demuestran el problema cuerpo-mente de forma tan interesante como la sexualidad, y Freud alguna vez especuló si la libido puede ser “de naturaleza eléctrica o compuesta por algunas sustancias químicas”, una variación de la idea de los humores que estaba presente desde Hipócrates. Por prudencia, tal vez, no llevó más adelante esas ideas: su modelo de mentalidad humana había sido cosificado para satisfacción de él y de sus colegas y había poco que ganar atrayendo el escrutinio de fisiólogos y neurólogos, con sus incansables exigencias de medición y verificación. Reich fue más temerario que su maestro, así como menos sutil, y sin duda tentado por la posibilidad de descubrimientos que pudieran eclipsar a los del propio Freud, y colocar al psicoanálisis en igualdad con otras especialidades médicas que se establecían año con año.

Intuición personal
Sigmund Freud (mythosandlogos.com)
Pero al igual que muchos visionarios, Reich no siempre pudo ver el mundo como otros lo hacían. Turner dibuja un paralelismo sutil entre la “máquina de influir” en la ilusión –la creencia en una fuerza externa manipuladora a menudo evocada en la enfermedad mental— y la propia cosificación de Reich de una energía sexual abstracta, y pregunta si el propio Reich había “cruzado la línea entre el genio y esquizofrenia que él mismo había definido”. Reich también trabajó bajo una pronunciada deformación profesional, de la cual, como suele ser el caso, no parecía darse cuenta. Había aprendido a confiar en la intuición personal como técnica de investigación, y para juzgar el valor de las conclusiones que estuvieran bien sustentadas con una hipótesis aprobada. Ernest Gellner observó, “La licencia cognitiva corrompe. El piensa que bien podría terminar con poca capacidad para distinguir entre tener una idea, tener una idea con un significado preciso, y conociendo que es verdad”.
La pregunta que Turner plantea aquí es la que todos nos hacemos: “¿Por qué una generación trata de perder sus represiones sexuales adentrándose en una cabina?”
Reich ciertamente pensó lo que él tenía: “Siento la mayoría de las cosas antes de comprenderlas realmente. Y lo más importante, las ‘intuiciones’ por lo general resultan ser correctas”. Esta confianza por parte de Reich parece haber borrado la línea entre la mayoría de la gente para reconocer lo ficticio y lo que puede llamarse lo fáctico: entre, por ejemplo, una memoria recobrada y el resultado de un análisis de sangre. Para empeorar las cosas, Turner señala que Reich no está calificado como fisiólogo y no estuvo dispuesto a escuchar los consejos de aquellos que se los daban. Mediante la conexión de los sujetos (figurativa y literalmente) a los voltímetros, él esperaba leer el lenguaje de la pasión en términos de electrodinámica. “El concepto de Freud de la libido”, declaró, “ya no es un ejemplo”. Sesiones maratónicas en el microscopio estudiando un puré de verduras lo convencieron de que observaba a los agitados cuantos de la energía orgásmica. Él los llamó Bions: otros los conocen como bacterias comunes.
Reich llamó a esta materia de vida (había sido un lector devoto de Bergson) Orgone, y pensó que, por ser imperceptible e inconmesurable, que entre más experimentaba uno los orgasmos superiores, cuanto más acercaba a la condición de “hombre genital”, libre de neurosis y mejorado, no en conflicto por la sexualidad. Debido a la “plaga” de la represión sexual, sin embargo, construimos una defensa somática (“armadura corporal”) que reduce nuestra receptividad al Orgone. Reich ideó una “terapia vegetativa” para hacer frente a ese tipo de defensa: ejercicios de respiración, abuso verbal y en ocasiones masajes dolorosos. Algunas personas dijeron que fueron ayudados por él.

Exiliado
Acumulador Orgone (flickr.com)
Es fácil reírse en la era de la Guerra de las galaxias de la ciencia que Reich produjo, así como el público alguna vez fue entretenido por los habitantes de Bedlam. Pero Turner tiene una historia seria que contar, parcialmente de la vida de su personaje, pero más aún del impacto que éste tuvo en su época. Sobre esa base, las dudas sobre la cordura de Reich, muchas de las cuales se expresan en su vida, son irrelevantes. Con sólo un raro lapso de uso sarcástico de las comillas, Turner nos ofrece un recuento directo, sin prejuicios, de la carrera de Reich pese a “los dispositivos cada vez más intrincados para combatir las fuerzas que conjuraban en su propia mente”.
Demasiado comunista para sus compañeros médicos, demasiado freudiano para los marxistas, Reich fue expulsado de ambos partidos comunistas, y se encontró a la defensiva en la Conferencia Internacional de la Asociación Psicoanalítica Internacional en Lucerna de 1934, cuando Anna Freud lanzó varias acusaciones contra él. (Las disputas doctrinales, que ocurrían frecuentemente en esos hervideros de egos carismáticos, se convirtieron en asuntos personales. Anna Freud analizaba en esos momentos a la ex esposa de Reich, Annie, y la animaba a que considerara a Reich un desequilibrado mental). A finales de los años 30, “él estaba exiliado en todas las formas posibles”, escribe Turner, rechazado en Noruega, Dinamarca y Suecia, portando un pasaporte alemán con un sello inútil: “Judío”; rechazado por dos partidos comunistas y su asociación profesional, divorciado y separado de su familia. Su único refugio fue Estados Unidos, donde finalmente terminó asentándose en los poblados bosques de Maine.
Ahí desarrolló el dispositivo que lo condujo a una duradera aunque inesperada celebridad y también a su desgracia final. El Acumulador Orgone –o Caja Orgone—, una variación de la caja de Faraday, una cabina sencilla lo suficientemente grande como para sentarse, construida de madera y metal, que presuntamente servía para atrapar y concentrar el Orgone mejora-vidas. Cientos de estos dispositivos terminaron en pisos pequeños del Greenwich Village y en los patios traseros de todo el país. Por difícil que resulte creer, Reich logró convencer al escéptico Einstein para, en conjunto, realizar experimentos que midieran las diferencias de temperatura alrededor y dentro de una caja de Orgone, lo que demostraría que algo se acumulaba en su interior. Los experimentos no encontraron nada: se perdieron varios días en la búsqueda de una teoría de campo unificada.

Escupir la manzana
(vishwawalking.ca)
El argumento de Turner es que, “a través de la historia de la caja de Reich es posible descomprimir la historia de cómo el sexo se convirtió en política en el siglo XX, y cómo se encontró con Hitler, Stalin y McCarthy en el camino”. Haciendo a un lado su incongruente agrupación de los villanos de la guerra y de la Guerra Fría, Turner tiene dificultades para persuadirnos de un vínculo entre el sexo y la política, aunque explora una amplia zona de la historia moderna en su intento. Las políticas de Occidente, al final, resultaron ser contrarrevolucionarias, incluso en el mediano plazo, empezando con la supresión de Stalin de la democracia de partido y culminando con el colapso del Estado soviético: la transformación de la sociedad en el tercer mundo y de la tecnología en el primero no fueron realmente políticas para Reich o sus seguidores.
Cualesquiera que sean sus limitados objetivos terapéuticos, sin embargo, las ideas de Freud y Reich (y de sus seguidores) no sólo medicaron sino de-moralizaron la sexualidad humana. Aquí, en efecto había una revolución, y Turner pisa terreno más firme cuando argumenta que Reich, “quizá más que ningún otro filósofo sexual, [dio] al entusiasmo erótico de los años 60 una justificación intelectual, y sentó las bases teóricas de esa época”. Con o sin una actividad sexual en aumento, sin duda la gente habló más del tema: el alguna vez innombrable apoyo de la industria editorial y la vida cotidiana se llenó con paisajes y sonidos de los juegos previos y post coitales, así como de lo que sucedía en el ínterin. “Sexy” se llenó de una docena de adjetivos y la música popular no tocaba otro tema (“No puedo obtener satisfacción”). Si un Betjeman hubiera nacido una generación más tarde, el arrepentimiento de su vida no hubiera sido “no suficiente sexo”; para Larkin, pudo no haber sido demasiado tarde. Como fuera, la esposa de cualquier persona o los funcionarios estaban ahora en situación de riesgo ante los libros de izquierda por toda la casa.
La pregunta que Turner plantea aquí es la que todos nos hacemos: “¿Por qué una generación trató de encubrir su represión sexual adentrándose en una cabina?” La respuesta, como él indica, es que la ciencia ficción de Reich tenía un poderoso mensaje de redención y persuasión, enraizado tanto en Rousseau como en Freud, que resonó en un mundo donde la represión y la opresión se habían convertido en conceptos intercambiables. El hombre “Genital” pudo por fin escupir la manzana de su boca, y con ella, el conocimiento del bien y del mal que había encontrado tan amargo e indigesto: Reich no ofrecía sólo una cura sino una epifanía. Sólo faltó “La filosofía Playboy” de Hugh Hefner para que nos diera hedonismo con cara de conejo, para intercambiar de la vida de la mente por el espasmo generador de vida.

Intelectuales inorgásmicos
(online.wsj.com)
Para Germaine Greer, la liberación a través del sexo, “algo loco” como ahora parece, alguna vez se pensó que al menos “valía la pena intentarlo”. Saul Bellow utilizó una caja Orgone como cubículo de lectura. Uno puede haber esperado algo de escepticismo en Norman Mailer, quien, después de todo, estudió ingeniería en la Universidad de Harvard, pero era dueño de varios acumuladores Orgone e inspiró su rastreo por cientos de habitaciones en Nueva York en busca del “orgasmo apocalíptico”. Mailer reconoció a Turner que la variedad trascendente siempre le había eludido, pero luego, para no dejar una impresión equivocada, añadió que, de cualquier forma, “los intelectuales nunca tuvieron buenos orgasmos”. Como Alfred Kazin en una ocasión observó, “la nueva revelación de Mailer fue que en realidad todo era cuestión de desempeñar el papel correcto”. Turner describe a muchos de los amigos de Mailer en el Greenwich Village como hombres derrotados de la izquierda, desesperados por la liberación a través de la política y persiguiéndola a través del sexo: “Las cocteles desnudos y orgías en las dunas que [Dwight] MacDonald presidía desde su retiro en Cape Cod… fueron, como él las veía, una forma de política”.
Fritz Perls, uno de los primeros analizados por Reich y él mismo un prominente analista, terminó como cofundador y gurú residente en Esalen, Big Sur, con una exuberante barba y vestido de manera apropiada, seguido por unos acólitos que Mailer, citando a Reich, denominó “Los rebeldes imperativos del yo”. Otros que vieron los beneficios de entrar al armario fueron Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William S. Burroughs. La revolución sexual fue un proyecto de la contracultura que proveyó no sólo algo más personal sino más duradero que la política en la que se prodigaba demasiada preocupación y dinero. Reich fue sobriamente revisado en el connotado Journal of the American Medical Association y previsiblemente celebrado en el Nation. Todo el mundo aprendió que la auto-represión era el nuevo auto-abuso.
La credulidad humana es elástica, pero no infinita. El enemigo de Reich fue una hermosa modelo convertida en periodista llamada Mildred Edith Brady, cuyos artículos llamaron la atención de la Food and Drug Administration. La FDA estaba más preocupada por el fraude que con la moral y las pruebas por encargo de científicos independientes, con resultados predecibles. Las órdenes fueron atendidas y los acumuladores destruidos. Procesado por su negativa a destruir las cabinas, Reich condujo su propia defensa, que finalmente fracasó. Murió en su celda de un ataque al corazón antes de cumplir el año, mientras planeaba investigaciones ulteriores.

Christopher Turner. Adventures In the Orgasmatron. Wilhelm Reich and the Invention of Sex. 446pp. Fourth Estate.

Tomado de: The Times Literary Supplement. Enero 4, 2012.
Traducción y edición: José Luis Durán King.